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Superados por Honduras y Guatemala rumbo a España 82 |
En el proceso hacia España 82, Costa Rica no fue capaz siquiera de vencer en todos sus partidos en casa. Tampoco pudo sobrepasar la barrera centroamericana y pifió en un nuevo intento por clasificar a la fiesta universal.
Después de participar con poco suceso en la Olimpiada de Moscú 80, el seleccionado se dirigió a un nuevo compromiso. La cita sería en el antiguo estadio Revolución de Panamá, el 10 de agosto de 1980.
Sin embargo, anímicamente el grupo no estaba en su mejor forma. El seleccionado local nos puso contra la pared desde la primera parte, con un gol de Daniel Montilla. Fue Omar Arroyo el que nos salvó del rídiculo en el segundo lapso, con el 1 a 1.
Costa Rica alineó con: Julio Morales (portero); Carlos Toppings, Ricardo García, Dennis Marshall y Minor Alpízar (zagueros); Francisco Chico Hernández, Tomás Velásquez y Róger Alvarez (medios); Jorge White, Omar Arroyo y Marvin Obando (atacantes). Luego ingresaron William Avila por Hernández (46'), y Herberth Quesada por Marshall (58'0.
El resultado no satisfizo a los federativos, quienes, ante la presión de la prensa, desmantelaron el proceso de Antonio Moyano Reyna. Alajuelense fue de nuevo la base de la Tricolor, por su buena labor en el campeonato, al mando del checo Ivan Mraz.
Los porteros fueron Víctor Monge y Bernardino Chaves; los defensas Nelson Bastos, Freddy Méndez, William Jiménez, Julio Fuller, Víctor Castro, Manuel Quesada y Mario Squirt Barrantes; los medios Gerardo Puro Ureña, Rodolfo Mills, Carlos Alberto Ugalde, Luis Neco Fernández, Marvin Alvarez y Alvaro Solano, y los artilleros Jorge White, Carlos Torres, Omar Morera, Carlos Camacho, Rafael Angel Hidalgo, Javier Zurdo Jiménez y Gerardo Solano.
Con mes y medio de prácticas, Costa Rica recibió a la Honduras de José de la Paz Herrera Chelato Uclés, que al minuto 79 ganaba 3 a 0. No fue suficiente la tardía reacción tica para el 2 a 3, con tantos de William Jiménez -penal- y Rodolfo Mills -de cabeza-.
Los siguientes resultados dibujaron a un equipo errático, entregado a su suerte y sin la fuerza para transformar la historia.
Costa Rica empató sin goles con Guatemala -Víctor Monge detuvo un penal a Oscar Coneja Sánchez-, luego a un tanto ante Honduras y otra vez 0 a 0, pero con El Salvador. Apenas venció a Panamá (2 a 0), pero fue humillado en casa por Guatemala (0 a 3), en un pasaje negro del proceso.
Lo peor se vivió con visita a El Salvador. Los locales ganaron 2 a 0, por no presentación de Costa Rica, que adujo que la situación política en ese país -por la guerra civil-, no ofrecía suficientes garantías de seguridad.
A las 3 p.m. del 26 de octubre de 1980, los salvadoreños se presentaron al estadio Cuscatlán; el árbitro mexicano Domingo de la Mora, tras esperar 15 minutos, consignó la ausencia tica y declaró ganador al equipo local.
El 30 de noviembre de ese año, en Roma (Italia), la FIFA ratificó la derrota de Costa Rica y ordenó el pago de 30 pasajes aéreos (ida y vuelta) para la delegación salvadoreña, que viajó a San José para el juego de vuelta: 0 a 0 el 10 de diciembre de 1980.
Gracias a la intervención del delegado tico, Roberto Chacón Murillo, se evitó pagar una multa de 5.000 francos suizos y una indemnización de $200.000 por la taquilla que dejaron de percibir los salvadoreños.
El fallo fue considerado como un triunfo diplómatico y un consuelo en lo económico, aunque no en lo deportivo, pues marcó la eliminación costarricense de España 82, al que accedieron finalmente Honduras y El Salvador.