|
![]()
Guatemala nos eliminó de Olimpiada Montreal 76 |
El año de 1975 ha sido de los peores en la historia del seleccionado mayor de futbol porque solo reveses cosechó en su tortuoso trajinar. Se planteó clasificar a la Olimpiada de Montreal 76 y obtener una presea en los Juegos Panamericanos de México, pero en los dos casos el fracaso fue rotundo.
Con un planteamiento conservador y en extremo temeroso del técnico uruguayo José Etchegoyen, las mayores humillaciones se produjeron ante México, con dos estrepitosas goleadas, de 0 a 7.
La primera en el estadio Azteca del Distrito Federal, por el Torneo Ciudad de México, y la segunda en el estadio La Bombonera de Toluca, en el ámbito panamericano.
Antes de producirse esta tragedia futbolística, Costa Rica salió airosa de los primeros compromisos oficiales del Preolímpico de Montreal, ante El Salvador, entre julio y agosto del 75.
Dos victorias ajustadas -una de 1 a 0, en el Estadio Nacional, y la otra de 2 a 1, en la Flor Blanca, de San Salvador-, pero el público las recibió con optimismo, de cara a futuros retos internacionales.
Ese primer escollo fue afrontado por: Gladstone Edmond, Víctor Monge y Dennis Valladares, guardametas; Alfonso Estupiñán, Alvaro Yaco Sánchez, José María Macho Agüero, Derbin Barboza, Carlos Watson, Heriberto Rojas, Enrique Vásquez y Wílberth Barquero, defensores; Mario Squirt Barrantes, Fernando Príncipe Hernández, Asdrúbal Yuba Paniagua, Gerardo Lalo Chavarría, Johnny Alvarado y Rolando Villalobos, medios; Rafael Angel Camacho, Alfredo Chatillo Piedra, Fernando Macho Montero, Vicente Wanchope y Javier Zurdo Jiménez, atacantes.
Pero, por un nuevo desorden e improvisación en el órgano federativo, todo se varió sobre la marcha y se empezó de cero porque Etchegoyen presentó la dimisión de manera irrevocable, tras la segunda paliza de los aztecas y el cuarto lugar en los Juegos Panamericanos de México.
En una situación de emergencia, Marvin Rodríguez asumió el reto a solo 30 días de la segunda rueda del Preolímpico 76 ante Guatemala, entre noviembre y diciembre de 1975, y convocó a 14 nuevos futbolistas, que no habían estado en la serie con los cuzcatlecos.
Ellos fueron Bernardino Chaves, Marcos Rojas, Sergio Salazar (porteros), Wálter Elizondo, Wílliam Jiménez, Freddy Méndez, Derbin Barboza, Francisco Cisco Jiménez (zagueros), Carlos Santana (medio) Edgar Marín, Carlos Solano, Gerardo Solano, Carlos Alvarado y Jorge di Palma (delanteros).
Pero, el equipo nunca pudo carburar. Prevaleció, entonces, el nerviosismo y el desconcierto total entre líneas, en parte por la marcación estricta ejercida por los chapines.
El caos irremediable invadió las filas costarricenses y hubo que resignarse a aceptar un empate 1 a 1 en casa.
Ocho días después, en el estadio Mateo Flores, el cuarteto guatemalteco de Leonardo McNish, René Morales, Selvin Pennant y Oscar Coneja Sánchez hizo estragos en la alicaída zaga local. Así no hubo remedio: Costa Rica perdió 1 a 2 y las opciones de avanzar a la Olimpiada de Montreal 76 se esfumaron como por arte de magia. El futbol nacional estaba por los suelos en esos días.