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Segundo lugar en los I Juegos Panamericanos de Buenos Aires 1951 |
Ante las potencias suramericanas del momento, Costa Rica fue grande en la primera edición del torneo de futbol de los Juegos Deportivos Panamericanos de 1951, en Argentina, donde "mostró un equipo de juego ordenado y acción correcta", según la revista bonaerense El Gráfico.
Pero fue 14 años antes que se organizaron las primeras justas continentales, aunque con carácter extraoficial. Se celebraron en 1937, en Dallas, Texas (EE.UU.) y campeonizaron los argentinos; de subcampeones terminaron los canadienses y de terceros los estadounidenses.
Y fue en Buenos Aires (Argentina), donde los Juegos Panamericanos tomaron oficialidad, con la primera versión entre febrero y marzo de 1951. Conjuntamente con todo el programa deportivo, el certamen de futbol reunió a cinco países: Argentina (sede), Chile, Paraguay, Venezuela y Costa Rica.
Grandes valores integraron aquel seleccionado, escogido por Ricardo Saprissa y Luis Cartín: Carlos Alvarado, Rodolfo Cholo Sanabria (arqueros), Nelson Morera, José Luis Vivo Quesada, Mario Catato Cordero, León Alvarado, Alex Sánchez (zagueros), Elías Valenciano, Héctor Julio Mostacilla González, Evelio Alpízar, Constantino Tulio Quirós, Sigifredo Alvarado (volantes), Miguel Angel Chumpi Zeledón, Rodolfo Herrera, José Manuel Indio Retana, Alvaro Murillo, Rafael Angel Felo García, Alberto Gallego Armijo, Wálker Rodríguez, Rafael Zorro Campos, Jorge Quesada y Raúl Lulo Jiménez (atacantes).
Antes de competir, el diario argentino Crítica denominó al cuadro tico como los "Tigres del Caribe" y afirmó que las posibilidades ticas en el torneo continental eran francas, luego de los resultados inesperados que obtuvieron dos cuadros nacionales: un empate sensacional de Alajuelense ante Boca Juniors (1 a 1) y una victoria de Orión frente a San Lorenzo de Almagro (4 a 1).
"El equipo de Costa Rica que llegó a Buenos Aires -apuntó- es un plantel de rápidos y voraces jugadores, que juegan con prisa y sin pausa. Hay textos que instruyen cómo enseñar a jugar al futbol... Los costarricenses no saben de textos, pero juegan un futbol caótico, fulmíneo, sin sutilezas, pero fulgurante. Van al arco contrario con hambre y con sed. Ciegos. Guapos. Sin palabras."
En un ambiente de ansiedad y nerviosismo, Costa Rica jugó ante Chile el partido inaugural en el estadio Presidente Juan Domingo Perón, del club Rácing, en Buenos Aires. A pesar de que siempre estuvo adelante en el marcador, los ticos debieron resignarse y aceptar el 2 a 2.
A continuación se midió con coraje y rapidez frente a Argentina, el rival más calificado y posterior ganador invicto del oro. Pero, ante 100.000 espectadores, lo hizo en forma desorganizada y fue apabullado 1 a 7, en una de las mayores palizas de la historia.
Uno de las causas de esa catastrófica derrota -la única de cinco partidos jugados- fue atribuida a que Costa Rica no poseía la más mínima experiencia de jugar de noche. Cuando menos dos docenas de fotógrafos se situaron detrás del marco tico. Y a cada intervención del guardavalla Carlos Alvarado, se sucedían los fogonazos de los flashes de las cámaras fotográficas, hecho que descontroló a nuestro arquero, lo encandiló y perjudicó su labor. Fue muy triste para él. "Parecía un relámpago detrás mío", reconoció Carlos después.
En los dos últimos encuentros, Costa Rica se lavó la cara y venció a Paraguay (1 a 0) y a Venezuela (3 a 1), resultados que le sirvieron para asegurar el subcampeonato panamericano y, por ende, la medalla de plata. Un saldo sumamente saludable para el país y un halago que no se volvió a repetir.
El capitán nacional, León Alvarado, fue el encargado de subir al podio, junto a sus colegas de Argentina (oro) y Chile (bronce). Para los ticos, su mejor artillero fue Chumpi Zeledón, quien señaló tres anotaciones, una a los chilenos, otra a los argentinos y la última a los venezolanos.