Reinado en Cuba

En 1960 la convulsa ciudad de La Habana alaba triunfo tico


Antes de viajar a La Habana (Cuba), para tomar parte del IX Campeonato Centroamericano y del Caribe de Fútbol -entre febrero y marzo de 1960-, los 23 seleccionados de Costa Rica lanzaron a la opinión pública un mensaje breve pero contundente: "Volveremos con el título."

Y, como el prestigio del futbol nacional estaba en esos tiempos por las alturas, los futbolistas cumplieron con exceso porque el rendimiento fue el esperado y nunca se perdió en los cinco juegos que comprendió la competencia.

De esta forma, Costa Rica recobró el cetro del circuito que había perdido en 1957, por inasistencia al torneo de Willemstad, Curazao, y que en esa oportunidad pasó a manos de Haití.

Bajo las órdenes del entrenador uruguayo Rubén Amorín, los porteros nacionales fueron Hernán Alvarado, Felipe Induni y Carlos Alvarado; los defensores Geovanny Rodríguez, Alvaro Chaves, Mario Catato Cordero, José Luis Vivó Quesada, Alvaro Grant Mac Donald y Alex Sánchez; los medios Marvin Rodríguez, Constantino Tulio Quirós, Miguel Cortés, Edgar Quesada y Juan José Gámez; y los delanteros, Guillermo Valenciano, Rigoberto Feo Rojas, Alberto Gallego Armijo, Juan Ulloa, Jorge Cuty Monge, Carlos Cuca Herrera, Guillermo Camarón Padilla, Rubén Jiménez y Oscar Cuico Bejarano.

El campeonato se jugó en esa ocasión a una sola vuelta, todos contra todos, con la participación de Surinam, Honduras, Aruba, Costa Rica y el país organizador, Cuba, que vivía épocas de convulsión por los recientes hechos revolucionarios de 1959, encabezados por Fidel Castro.

En el encuentro inaugural, Costa Rica protagonizó una batalla cerrada contra el cuadro de Aruba, en un marco esplendoroso en el estadio La Tropical de La Habana. La escuadra tica lucía como favorita, pero al final la realidad fue otra, por el cerrojo defensivo de los caribeños: empate 1 a 1.

Vino el segundo juego contra Surinam y la cosas cambiaron por completo pues la escuadra nacional cosechó una victoria elocuente por 3 a 1. Ya, con la confianza del triunfo impregnada en el corazón, la Selección se enfrentó con Cuba, a la que derrotó sin apelaciones, 5 a 0, un marcador que provocó que el portero isleño Castañeda se desmayara al final, por su frustración e impotencia.

Luego vendría la hora de la verdad frente a Honduras, un hueso duro de roer. Lo único malo fue que, a pesar del total dominio de los costarricenses, se produjo el empate 1 a 1.

Al terminar la contienda, Costa Rica y Aruba sumaban seis puntos. Fue necesario, entonces, celebrar un atractivo juego de desempate con los caribeños.

Los ticos exhibieron su hegemonía y un mejor balompié y, en consecuencia, apabullaron categóricamente a Aruba 4 a 0. Así el título quedó en las mejores manos.

Como galardón adicional a este triunfo, Costa Rica ubicó a dos de sus delanteros, Juan Ulloa y Gallego Armijo, como los máximos anotadores de la competencia; cada uno con cuatro goles.


[Pie de foto: Recién pasada la revolución cubana, Fidel Castro hizo el saque de honor del juego inaugural del Centroamericano y del Caribe de 1960, en el que bregaron Costa Rica y Aruba. Observan el acto -entre otros- Cuca Herrera, Juan Ulloa, Gallego Armijo, Tulio Quirós, Guillermo Valenciano, Edgar Quesada y Alvaro Grant Mac Donald.]


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