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Escándalo y bochornoIndisciplina desembocó en pérdida de la corona en Panamá 1951 |
Costa Rica envió a su Selección Nacional de Futbol a Panamá, entre febrero y marzo de 1951, con la misión de defender la corona regional -ganada en Guatemala tres años antes-, pero la indisciplina del grupo, mezclada con la política, dio al traste con el objetivo.
Todo comenzó en enero de ese año, cuando la Federación de Fútbol convocó a casi 50 jugadores de la Primera División, para integrar los dos equipos que enviaría a los I Juegos Panamericanos en Argentina y al V Campeonato Centroamericano y del Caribe de Fútbol en Panamá.
El cuadro que viajaría a Buenos Aires fue conformado con futbolistas que en ese momento ocupaban las primeras posiciones del torneo local, mientras que el designado para actuar en Panamá, encomendado a Ismael Melo Quesada, fue integrado por hombres que no andaban en su mejor nivel.
Este sistema de selección no gustó entre los convocados a Panamá ya que consideraron que era poco diplomático y revelaba el desintéres de la Federación. Desde el principio, nadie los tomó en cuenta, ni siquiera la prensa, y ello los resintió sobremanera.
Al Centroamericano y del Caribe solo asistieron Nicaragua, Panamá y Costa Rica pues Guatemala, El Salvador y el resto de naciones del área declinaron participar, preocupadas por la noticia de un brote de poliomelitis en Panamá.
El primer juego de la escuadra tricolor fue contra el débil equipo nicaragüense. Fue el único partido que los ticos tomaron en serio pues lo resolvieron con un inapelable 8 a 1.
Sin embargo, esta victoria, que alimentó la creencia de que el torneo sería un paseo para los nuestros, constituyó apenas una ilusión. Muy pronto los panameños nos abrieron los ojos y nos derrotaron 0 a 2, en un juego muy brusco.
En la segunda vuelta, Costa Rica perdió la opción de retener la copa Rafael Angel Calderón Guardia.
Empató 1 a 1 con Panamá y venció 7 a 2 al cuadro pinolero, resultados que le depararon el título al cuadro anfitrión y el subcampeonato a nuestro equipo.
Un rotundo fracaso ante elencos supuestamente inferiores y atribuido a "la completa indisciplina que reinó en el equipo; pues cada uno hizo lo que quiso, y varias cosas (...) no fueron ni muy agradables ni muy cultas", denunció en esa época el semanario Deportivo Mundial.
Según el informe del jefe de la delegación, Miguel A. Pantoja, apoyado por el reporte de otros testigos, "varios jugadores salían todas las noches y regresaban en las horas de la madrugada completamente ebrios. Y a la mañana siguiente jugaban un partido y lo perdían..."
El escándalo se acentuó cuando se comprobó que los resentimientos que despertó la Guerra Civil de 1948 todavía estaban frescos. Lo anterior porque la Copa Calderón Guardia -antes de entregarla al Comité Organizador- fue lanzada por el jugador Eladio Macho Esquivel desde el quinto piso del hotel donde estaban hospedados.
El trofeo quedó muy dañado y esto obligó al delegado Pantoja y a algunos jugadores a llevarla a reparar en secreto -para no ofender a los panameños- a una joyería en el centro de la ciudad. El trabajo, curiosamente, lo realizó el tico Emmanuel Bonilla y le costó a la Federación la suma de $40.
Pantoja pidió en su reporte que se castigara a los culpables, recomendación que la Federación aceptó. El delegado Francisco María Ortiz sufrió una sanción de por vida, "por promoverver los escándalos bochornosos".
Los futbolistas involucrados no se escaparon de la reprimenda: Macho Esquivel fue suspendido de toda actividad durante cinco años; José Rafael Fello Meza, dos años, y Edgar Quesada, seis meses. A los tres se les excluyó de por vida de la Selección, aunque Quesada fue indultado luego y pudo vestir la camiseta nacional.
Aníbal Ñeco Varela y Luis Angel Pipilo Umaña estuvieron dos meses fuera de las canchas, mientras que el arquero Amado Calvo solo fue amonestado. Panamá 1951 fue, sin dudas, uno de los pasajes más tristes de la historia del futbol nacional.