Anomalías marcaron el bautizo tricolor en China 85


Hernán Medford Bryan
Especial para La Nación

Desde que el técnico Manuel Ibo Arias me convocó por primera vez a la Selección Infantil, semanas antes de las eliminatorias en México, supe que iba a cometerse una irregularidad, porque yo no tenía la edad permitida para poder asistir.

Tanto Javier Vicente Wanchope como mi persona conocíamos que nos habían alterado nuestras edades, pero nadie en la Federación Costarricense de Futbol (FEDEFUTBOL) nos daba explicaciones, porque éramos muy niños.

La verdad es que no pensaba mucho en eso y lo único que me interesaba era ir a jugar para defender a la patria. Quería disfrutar de aquel momento, que me puso muy contento, porque era mi debut en el primer equipo del país.

Recuerdo que mientras militaba con Barrio México, me hice muchas preguntas acerca del tema y me dije: "Voy a estar en algo muy bueno e importante, como son las eliminatorias, pero si no tengo la edad, ¿cómo voy a poder ir? Aquí yo no manejo nada; no entiendo nada, entonces vámonos a México". Y me fui con la Sele.

Intereses creados

La adulteración de las edades se manejó por intereses creados y siento que a Chope y a mí nos manejaron en todo ese penoso caso que, en lo particular, me perjudicó anímicamente, como unos seis meses, pero ya lo superé.

Todo empezó cuando a un señor que estaba en la Federación no lo llevaron al Mundial de China, se enojó y, como niño malcriado, comenzó a hablar de todo. Nos quisieron culpar, pero nosotros no estábamos enterados de cómo se manejaba ese asunto. Solamente nos dijeron: "¡Ustedes van y punto!"

Quiero aclarar que ese personaje era un dirigente que ya tiene muchos años de no trabajar en el futbol, pero ¿para qué mencionar su nombre? Lo que más me preocupaba era que la FIFA castigara al país; pero, por suerte, en esos dos años no nos perdimos de muchos eventos internacionales. (Véase nota aparte.)

No oculto que se cometió una irregularidad, pero no era la primera ocasión que se cometía una igual en Costa Rica. Me he enterado de que a varios jugadores de 1958 y 1983 les fueron alteradas sus fechas de nacimiento, pero nadie levantó la voz.

Esta situación ha sido un problema para la FIFA. Recuerdo, por ejemplo, que la edad de los árabes que nos superaron en el Mundial, causó muchas dudas, porque en esos países los registros no son muy confiables. Y a Wanchope y a mí nos condenaron aquí, porque teníamos tres meses más de la edad estipulada.

No culpo a nadie. No sé si nuestro técnico, Ibo Arias, sabía bien el problema de la edad, pero sí sé que confió en Chope y en mí. Y fue todo un padre para nosotros, un señor que nos ayudó bastante y al que le debo mucho. Siempre le estaré agradecido.

Equipo de calidad

La Selección era bastante buena, especialmente en calidad técnica y humana. Y desde que llegamos a jugar las eliminatorias en México, llevábamos todas las esperanzas de clasificar al Mundial, aunque sabíamos que era muy difícil y complicado.

Sin embargo, el equipo jugó bastante bien, entró con mucha fe y sacamos resultados importantes. Clasificamos a la segunda ronda, cuando vencimos a El Salvador (3 a 1) y empatamos con Canadá (3 a 3) y Trinidad y Tobago (1 a 1).

Una vez que vencimos a Honduras (3 a 1), en el inicio de la segunda fase, tuve la ocasión de anotar un gol importantísimo ante Canadá, cuando faltaban cinco minutos. Aproveché un mal saque del arquero de ellos, lo enfrenté y salí airoso.

Ganamos 2 a 1 y disfrutamos de un momento agradable, porque nos dio la clasificación a la Copa del Mundo y era la primera vez que un equipo de Costa Rica lo alcanzaba. Así que las alegrías las teníamos por todas partes.

Enfrentamos el juego final contra México y logramos anotarles por primera vez en el torneo, para igualar 1 a 1 y logramos conservarnos invictos en el segundo lugar. El boleto a China 85 era nuestro.

Después vino la preparación hacia el Mundial y, como es típico en un equipo nacional, tuvimos muchas limitaciones en lo que fue ropa, zapatos e implementos deportivos. Además, llegamos al Mundial sin celebrar ningún fogueo internacional y esto nos perjudicó en nuestro rendimiento.

El viaje hasta China fue larguísimo, un peregrinaje interminable, como nunca antes lo tuvo una selección tica. De San José pasamos a México; luego a Los Angeles; de ahí a París, a la India y, finalmente, a la ciudad de Dalián.

Nos topamos con una organización excelente, pero con un país totalmente diferente al nuestro; todo fue muy difícil para que nos pudiéramos adaptar, porque éramos muy jóvenes y era la primera vez que nos alejábamos tanto tiempo de las familias.

Por ello, nuestro debut no fue el mejor con Arabia Saudita, en un estadio lleno, que reunió a unas 40.000 personas. Entramos nerviosos y empezamos a sufrir el potencial físico y la supremacía de los rivales, que nos pasaron por encima.

Dentro del grupo C, Arabia Saudita nos goleó 4 a 1; Italia hizo lo propio y venció 2 a 0, mientras que Nigeria, que esa vez fue el campeón mundial, nos recetó un 3 a 0. Muy temprano obtuvimos el boleto de regreso a San José.

Lo mejor para mí fue que anoté el primer gol de Costa Rica en un campeonato mundial. Y fue un golazo bien hilvanado, cuando Jaime Quesada me sirvió la pelota y rematé desde fuera del área grande, para que entrara en el puro ángulo.

Una conquista importante que me permitió ingresar en la historia del futbol nacional, como el tanto que le hice a Suecia en Italia 90 y nos dio la clasificación a la segunda ronda.

El Mundial de China me dejó muchas enseñanzas; primero, tener que jugar frente a tanto público; segundo, hacerlo bajo una gran presión; y tercero, enfrentarme con grandes rivales y jugadores que hoy son conocidos mundialmente, como los italianos Maurizio Ganz (Inter de Milán) y Giorgio Bresciani (Bolonia).

Haber asistido a esa copa lo tomo como el gran despegue de mi carrera. Esa experiencia me sirvió para todo lo que tengo ahora, a mis casi 29 años. Fue la etapa más importante para mi formación como futbolista.

Algo curioso: no me volví a encontrar con mis compañeros, porque cada uno tomó un rumbo distinto. Con el que más tenía contacto era con Jaime Quesada, pero se fue a vivir a Estados Unidos. Lo importante es que, con el paso de los años, la amistad prevalece en aquel grupo que asistió por primera vez a una copa mundial.

[Pie de foto: Momento cumbre. Javier Wanchope (9) empata el juego con Canadá y festeja su obra con el grupo. Costa Rica ganaría luego 2 a 1 y obtendría el pase al Mundial de China, en el estadio Azulgrana, de México D.F, el 24 de mayo de 1985.]


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