Chile
San José, Costa Rica. Viernes 11 de septiembre, 1998.

Testigo narra último día de Allende


Los militares bombardearon por aire y tierra durante tres horas el Palacio de La Moneda, recinto de Allende

Por Mar Román

MADRID, (AP) El 11 de septiembre de 1973 Oscar Soto presenció en directo el asalto al Palacio de la Moneda que acabó con la vida de su paciente, el presidente chileno Salvador Allende.

Hoy, 25 años después, el que fuese médico personal de Allende, dice que el suicidio del presidente chileno fue la única solución que le quedaba tras el golpe de estado que instauró una represiva dictadura en el país andino bajo el mando del general Augusto Pinochet.

``Los que le conocimos sabíamos con certeza, que el Presidente no iba a abandonar el país, pero tampoco iba a ser el prisionero de los golpistas'', dijo Soto en la presentación en Madrid de su libro `El último día de Salvador Allende'.

``Siempre lo dijo, sólo muerto saldría anticipadamente de la Presidencia'', agregó el autor de 63 años. Advirtió que no vio morir al presidente chileno, ``pero estuve con él dos o tres minutos antes de su muerte''.

Soto ha recogido durante estos 25 años los testimonios orales y escritos de numerosos testigos que acompañaron a Allende en ese fatídico día del golpe militar en la Moneda, entre los que figuran médicos, periodistas, secretarias y colaboradores de Allende.

Entre las anécdotas, el médico de Allende describe en su libro cómo incluso uno de los líderes golpistas, el general Javier Palacio, llegó a pensar que habría sido un médico el que hubiera apretado el gatillo, al ver al doctor Patricio Guijón retirarle la metralleta para ponérsela encima de las piernas del cadáver, a los pocos minutos de los disparos.

Por otra parte, el conocimiento doce años después del asalto del contenido de los diálogos que los conjurados tuvieron esa misma mañana del 11 de septiembre, desvelan el objetivo real de los golpistas, y despejan todas las dudas sobre lo que hubiera sido el destino final de Salvador Allende si no se hubiese suicidado.

``No se ataca un edificio con tanques, carros de combate, fuerzas terrestres y bombardeo masivo, para preservar la vida de quienes allí se encuentran'', dice Soto.

Agrega que entre los planes de los golpistas figuraba ofrecerle al presidente un avión que nunca llegaría a su destino.

Allende gobernó Chile desde 1970 tras ganar las elecciones presidenciales como candidato de la coalición de la Unidad Popular.

Fue derrocado tres años más tarde en un golpe de estado por el altos mandos del ejército, apoyados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos que se oponían al gobierno de Allende.

En cuanto al estado de salud de Allende durante del asalto y bombardeo de la sede de la Presidencia chilena, Soto dice que tan sólo afectó a Allende anímicamente, puesto que era una persona muy sana y activa.

"El último día de Allende'' se publica en España al cumplirse el 25 aniversario del asalto de la Moneda, y con él, Soto quiere rendir homenaje los que no sobrevivieron ese día. ``Tenemos una deuda grande con los que no tuvieron derecho a la vida ni tampoco a la muerte.''

Médico, amigo y colaborador próximo del presidente chileno, Soto está convencido que hay que rescatar la memoria histórica de Chile y que los responsables de la brutalidad de la dictadura tienen que "dar la cara'' y decir por qué fueron asesinadas tantas personas sin juicio previo y el paradero de las personas desaparecidas. ``Hay necesidad de no olvidar y de saber la verdad por muy dura que sea.''

Soto abandonó Chile tras el golpe y se estableció en La Habana donde trabajó el Instituto de Cardiología de Cuba. Desde julio de 1974 vive en Madrid y trabaja en el Hospital de Segovia.

Despúes de 25 años, sigue profesando una gran admiración por el que fuera su paciente, al que califica de ``persona que siempre acompañó el discurso con los hechos'' .

Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Recopilación de material: Esteban Oviedo




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