Aniversario sin celebraciones
Por Eduardo Gallardo SANTIAGO DE CHILE 6 (AP) No habrá celebraciones en los cuarteles el 11 de septiembre, la fecha será festivo legal por última vez, y el general Augusto Pinochet ya no será comandante en jefe del ejército. El 25to aniversario del golpe militar de 1973 tendrá un tono diferente. Pero algunas cosas no cambiarán: muchos temen que se repitan los incidentes de años anteriores, y la sombra de las violaciones de los derechos humanos por el régimen militar sigue presente. También persiste la influencia política de Pinochet, convertido, a los 82 años, en senador vitalicio. El aniversario es feriado desde 1981, y el senado controlado por la derecha ha bloqueado repetidos intentos del gobierno por derogarlo. Pero la semana pasada, sorpresivamente, Pinochet aceptó eliminarlo, e instaurar en cambio un ``día de la unidad nacional'' que se observará el primer lunes de setiembre a partir del próximo año. Pinochet dijo que buscaba ``la unidad nacional''. Bastó que él cambiara de opinión para que también lo hicieran los senadores derechistas. El presidente del senado, Andrés Zaldívar, manifestó que el episodio demuestra que Pinochet ``sigue teniendo un liderazgo muy fuerte sobre la derecha. Su palabra tiene un poder muy grande'' en ese sector. Quedó en claro también que el ex presidente mantiene su influencia sobre los militares: los comandantes de la marina, la fuerza y la policía anunciaron que este año no habrá celebraciones en los cuarteles. El ejército hará una misa privada en la escuela militar. Además, los jefes militares se unirán el martes a funcionarios de gobierno y dirigentes políticos en una eucaristía por la reconciliación que oficiará el arzobispado de Santiago. El gobierno aplaudió la decisión de los jefes militares. El festivo y las celebraciones de militares y derechistas en cada aniversario resultaban irritantes para quienes sufrieron la represión del régimen de Pinochet. Son especialmente dolorosas para los familiares de las 3.197 personas que fueron muertas por motivos políticos, de las cuales 1.102 permanecen desaparecidas. Esos familiares rechazaron el nuevo ``día de unidad nacional'' en reemplazo del festivo. Dijeron que los militares deberían primero hacer algún gesto, como revelar el paradero de los chilenos que desaparecieron tras ser detenidos. En una entrevista con Radio Cooperativa de Santiago, Pinochet advirtió que su renuncia al festivo ya era un gesto, y se quejó de que los izquierdistas insisten en pedirle gestos a él, sin ellos hacer uno. Acusó a la izquierda de albergar ``un odio muy profundo'', que dificulta la reconciliación. Pero incluso algunos firmes partidarios de Pinochet admiten que la valla más difícil es la situación de los detenidos-desaparecidos. Joaquín Lavín, principal aspirante a la candidatura presidencial derechista el próximo año, expresó que ''ésa es una herida que hay que sanar''. Mientras, grupos izquierdistas organizan para el 11 una marcha al cementerio para rendir homenaje al extinto presidente Salvador Allende. El gobierno nuevamente prohibió que la marcha pase junto al palacio de gobierno. En años anteriores, la marcha terminó, invariablemente, en violentos incidentes en los alrededores del cementerio. Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Recopilación de material: Esteban Oviedo
1998. Este material tiene derechos reservados © y no debe ser reproducido sin el permiso explícito del Diario o del servicio en línea. La Nación Edición Electrónica es un servicio de La Nación, S.A. ®. Para mayor información, escriba a webmaster@nacion.co.cr
|