Aún no se han sanado heridasMarco Sibaja SANTIAGO (Reuters) A 25 años del golpe de estado que llevó al poder al general Augusto Pinochet, los chilenos todavía no han logrado reconciliarse en torno a los sucesos en ese período convulso de su historia. Esfuerzos recientes como la eliminación del feriado del 11 de septiembre, aniversario del golpe contra el gobierno del presidente socialista Salvador Allende, han sido vistos como pasos menores para sanar las heridas que dejó el régimen militar. Para la derecha, son los adversarios del gobierno castrense quienes deben hacer gestos en favor de la reconciliación, luego de que las fuerzas armadas accedieron a no celebrar el viernes el 25 aniversario del alzamiento militar contra Allende. Por el contrario, sectores de izquierda reclamaron un arrepentimiento sincero a quienes ocuparon el poder durante 17 años bajo el mando de Pinochet, cuyo régimen dejó más de 3.000 muertos y desaparecidos, miles de torturados y 52.000 exiliados. La supresión del feriado del 11 de septiembre, en una negociación en la que participó Pinochet en su calidad de senador vitalicio, y el llamado de la iglesia católica a celebrar el martes una homilía por la unidad nacional, dominaron este año el debate previo al aniversario golpista. Sin embargo, el diputado socialista Jaime Naranjo sostuvo que sin un legítimo arrepentimiento por los abusos cometidos bajo el régimen militar, no habrá reconciliación. "Siempre es bueno rezar por la patria y la unidad nacional, pero nos parece que sólo puede ser admitida (en la misa) la presencia de todos los que han comenzado a vivir sinceramente el proceso de reconciliación", expresó el legislador, quien sostuvo que los militares no han cumplido con ello. Junto a su colega Fanny Pollarolo, Naranjo anticipó que saldría de la ceremonia religiosa del martes si Pinochet se hace presente. "No es posible compartir (con Pinochet) un acto sincero de búsqueda de reconciliación, y no tendríamos otra posibilidad que el retiro, porque no podemos ser cómplices de sus actitudes de profundo cinismo e insinceridad", según Pollarolo. Sin embargo, Pinochet dijo en una entrevista reciente que son sus adversarios políticos del mundo de la izquierda quienes deben hacer un gesto en favor de la unidad nacional. Acusó a los políticos de izquierda de guardar "un odio muy profundo" que les impide realizar gestos en favor del acercamiento con el bando contrario. "Los gestos tienen que ser recíprocos... ya lo hicimos nosotros, pero ellos no han hecho ningún gesto. Todos los días hay senadores y diputados atacando a las fuerzas armadas", expresó el ex comandante en jefe del ejército en la entrevista. Igualmente, el general retirado Luis Cortés, director de la Fundación Pinochet, pidió a la izquierda reconocer los logros del gobierno militar y dejar atrás el odio. "Cuando mi general Pinochet pide gestos, se refiere a que no nos sigan pasando la cuenta, los militares somos (para ellos) los que hemos hecho todo mal, pero todo lo bueno que se hizo en el régimen militar, nadie sabe quien lo hizo", se quejó Cortés. Llamó a la izquierda a "que no sigan sembrando el odio... Yo llamo a que nos reencontremos los mayores para que digamos a la juventud que se unan y hagan un país mucho más hermano". Pero según el sociólogo Tomás Moulián, la presencia de Pinochet en la vida política de Chile es un impedimento al acercamiento. "Con Pinochet es imposible reconciliarse, porque Pinochet es no sólo la traición, sino también el parricidio... Si a eso se le llama odio, yo diría sí, es un sano odio que permanecerá para siempre", remarcó el autor del libro "Chile, anatomía de un mito". Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Recopilación de material: Esteban Oviedo
1998. Este material tiene derechos reservados © y no debe ser reproducido sin el permiso explícito del Diario o del servicio en línea. La Nación Edición Electrónica es un servicio de La Nación, S.A. ®. Para mayor información, escriba a webmaster@nacion.co.cr
|