Chile
San José, Costa Rica. Viernes 11 de septiembre, 1998.

Revelan complot contra Allende

Por Juan Angel Torti

PARIS (AFP) Un documental que la tercera cadena de la TV francesa presentará el próximo viernes 11 de setiembre -vigésimo quinto aniversario de la muerte del presidente Salvador Allende- revela escabrosos detalles del complot organizado por la CIA para, primero, impedir la elección y, luego, derrocar al mandatario socialista chileno.

Bajo el título de "El último combate de Salvador Allende", el documental, realizado por Patricio Henríquez, un cineasta chileno radicado en Canadá, y basado en un libro del diplomático y periodista francés Pierre Kalfon, que acaba de salir a la venta en Francia, narra en detalle las últimas horas vividas por Allende en el Palacio de La Moneda, recopilando al mismo tiempo lo más importante de sus 1.041 días de gobierno.

El libro de Kalfon -quien fue corresponsal del diario Le Monde en Chile hasta el 23 de octubre de 1973, cuando fue expulsado por la junta militar- se titula "Allende-Crónica 1970-1973", está estructurado en base a más de 250 artículos que el corresponsal envió a París durante los casi tres años de gobierno de Allende.

Kalfon y Hernández trabajaron juntos en el guión del documental francés, entrevistando en Chile, en mayo pasado, a los protagonistas que sobrevivieron al ataque al palacio presidencial, el 11 de septiembre de 1973.

Hernández incluye también en su documental dos entrevistas realizadas en abril último, en Estados Unidos, al ex embajador norteamericano en Santiago, Edward Korry (1967-1970), así como a Paul Wimert, agregado militar norteamericano en Chile en 1970.

Korry reveló que para impedir la elección de Allende, en 1964, frente al democristiano Eduardo Frei, la CIA (servicio de inteligencia norteamericano) dispuso de 2.7 millones de dólares para apoyar la elección de Eduardo Frei.

"Pero también la CIA consiguió dinero de El Vaticano, de la iglesia católica norteamericana, de los partidos democristianos alemán e italiano y de las casas reales de Holanda y Bélgica para ayudar a financiar la campaña de Frei e impedir la elección de Allende", reveló el embajador.

"Fueron sumas enormes, que ayudaron a apoyar a los indecisos a favor de Frei", precisó el diplomático.

En la siguiente elección, Allende fue elegido presidente, y Korry narra que a comienzos de octubre de 1970 fue convocado por Richard Nixon y Henry Kissinger, a la Casa Blanca, para recibir instrucciones sobre lo que tenía que hacer en Chile para "hundir a Allende".

"Nixon estaba furioso y me repitió varias veces que había que aplastar rápidamente a ese SOB ('son of a bitch': hijo de p...)", precisa Korry.

En la entrevista al agregado militar, éste sostiene que al negarse Korry a usar los métodos que le exigían Nixon y Kissinger, el presidente norteamericano le ordenó que se entendiera directamente con él y la CIA.

"Para impedir que Allende asumiera (después de la votación debía esperar la aprobación del Congreso nacional chileno) me pidieron que ejerciera presión sobre altos oficiales chilenos para organizar un golpe, lo que no resultó. Contacté a opositores civiles y, a través de la valija diplomática de la Embajada, hice entrar tres metralletas y algunas bombas lacrimógenas. Esto, junto con 50.000 dólares, sirvieron para el secuestro (intento) del comandante en jefe del ejército, general Schneider (que fue herido mortalmente en el ataque)", narró Wimert.

En la parte final del documental, donde se recrean los últimos momentos del presidente constitucional chileno, se escucha también la voz del general Augusto Pinochet, captada por un radioaficionado, dando instrucciones sobre lo que se debe hacer con el presidente Allende y sus colaboradores. "Los sacamos del país y después el avión se estrella en vuelo", dice Pinochet.

Momentos antes, frente al doctor Arturo Girón y el periodista Carlos Jorquera, el presidente Allende -que aún no sabía de la participación de Pinochet en el golpe- había dicho en La Moneda, antes del bombardeo aéreo, "Pobre Pinochet, a esta hora ya debe estar preso".

El filme finaliza con una dramática fotografía de Salvador Allende muerto, con el cráneo destrozado, recostado en el sofá donde se disparó en la boca con la metralleta con la que combatió.

"Allende, viendo que no había más posibilidad de resistir y para tratar de salvarnos la vida y para que narráramos lo que habíamos vivido, nos pidió que nos rindiéramos y saliéramos del palacio", narra el doctor Patricio Guijón, uno de los médicos y amigo que acompañó al mandatario chileno hasta el final.

Allende dijo que "bajaría al final. Ibamos descendiendo en fila india en medio del humo y las llamas cuando a mí, que iba atrás, se me ocurrió devolverme para recoger algún objeto para llevarle a mi hijo, recuerdo de esta histórica jornada. Al pasar frente al salón Independencia, vi a través de la puerta entreabierta que Allende se disparaba y que su cuerpo saltaba. Me quedé a su lado hasta que llegaron los soldados", agregó el médico, uno de los testigos de excepción de la trágica jornada.

Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Recopilación de material: Esteban Oviedo




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