Un poder tremendo en las piernas, una inteligencia natural y un estilo felino para trasladar el balón -por el cual lo llamaron la Pantera Negra-, lo hicieron un ídolo admirado por todos los aficionados, en los años 60.
Es Eusebio Ferreira da Silva, nacido hace 56 años, el 25 de enero de 1942, en Lorenzo Marques (hoy Maputo), capital de la excolonia portuguesa de Mozambique. Allí jugó para el Sporting Clube, hasta que fue descubierto por el Benfica Lisboa.
Debutó en 1961, pero su gran momento llegó en el 62, en Amsterdam: jugó la final europea ante el Real Madrid y dos goles suyos destronaron a los españoles, para el 5 a 3 definitivo.
Para el Mundial 66, Portugal consiguió la tercera plaza, gracias a Eusebio, quien quedó máximo anotador con nueve conquistas (cuatro fueron ante Corea del Norte).
Con Eusebio, el Benfica logró los máximos honores ya que consiguió en 13 ocasiones la Liga de Portugal y en cinco la Copa. Individualmente, consiguió un Balón de Oro (1965), dos Botas de Oro (1968 y 1973), más de 300 goles en la Primera y 40 tantos en 67 partidos internacionales.
A partir de 1975 y a los 33 años, prestó sus servicios en los clubes Toronto, canadiense, y Las Vegas, Nueva Jersey y el Tea Men de Boston, estadounidenses, en este último ya en una tarea de relaciones públicas.
Pero regresó al Benfica, donde trabajó con los niños y hasta la fecha labora como asistente técnico. Fue, tal vez, el primer gran exponente negro del futbol de Africa, que logró consagrarse en el panorama mundial.