Copa Mundial

El goleador

Leonidas da Silva

Su apellido era Da Silva. Su nombre, simplemente, Leonidas. Un centro delantero que asombró al planeta en el Campeonato de 1938, por su exuberante calidad de jugador-artista, eximio malabarista de la pelota.

Por todo esto, porque maravilló a los aficionados de cualquier lugar, lo bautizaron Diamante Negro y Hombre de Goma. Nacido en 1913, en San Cristóbal, muchos lo consideran el mejor ariete brasileño de todos los tiempos.

Resumía en su plástica figura, juego veloz y acrobático, una clara imagen de todas las cualidades del futbol brasileño, que, a partir de ese torneo, celebrado en Francia, produjo su explosión mundial.

Leonidas, lesionado, fue reservado para la eventual final en Colombes -Brasil era el gran favorito al título-, pero Italia le ganó la semifinal. Pese a ello, tuvo el agrado de consagrarse goleador del Mundial 38, con 8 conquistas.

Cuatro años antes, en Italia 1934, hizo una aparición fugaz en octavos de final y marcó a España el único gol de su país en aquel torneo. Con ello completó 25 goles en 24 partidos internacionales

Ocho veces campeón de su país, jugó en los equipos Bonsucesso, Peñarol (Uruguay), Vasco da Gama, Botafogo, Flamengo, Boca Juniors (Argentina) y Sao Paulo, que pagó por su fichaje una cifra récord. Tras retirarse a los 37 años, fue comentarista deportivo de la radio y televisión paulista.

Diamante Negro. Leonidas fue distinguido, de forma unámime, como el mejor delantero del Mundial de 1938, en Francia.


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