Centrodelantero notablemente elegante y eficaz, el argentino Guillermo Stábile escribió una página memorable en Uruguay 1930. Sus ocho goles lo colocan como uno de los grandes arietes de la historia de los Mundiales y del futbol suramericano.
Lo curioso es que era el suplente de Roberto Cherro en el primer encuentro de la Copa ante Francia. Stábile entró en juego como consecuencia de una crisis nerviosa que sufrió el artillero titular de los argentinos.
Nacido en 1906, en Buenos Aires, Guillermo formó parte de los clubes Metan y Huracán (Argentina), Génova y Nápoli (Italia) y Red Star (Francia), donde fue todo un ídolo y concluyó su etapa de futbolista en 1939.
Le decían El Filtrador, por su facilidad para penetrar en las defensas rivales, sagacidad de movimientos dentro del área y aptitud a la hora de definir.
Al colgar los zapatos de futbol, Stábile entrenó a Huracán, Rácing y al equipo nacional argentino, de 1939 a 1958. Luego fue director de la Escuela de Entrenadores de su país, hasta su fallecimiento en 1966, a los 60 años.