La tercera anotación de Inglaterra contra Alemania Occidental, en el partido decisivo por el título mundial de 1966, será discutido toda la vida: ¿Entró? ¿O no entró?
Un dilema que se resolvió hace pocos meses, cuando la televisión europea demostró con certeza que la pelota no penetró con la totalidad de su circunferencia.
Los alemanes todavía sostienen que ese remate de Geoffrey Hurst, lanzado de media vuelta, el 30 de junio del 66, en el estadio Wembley, en Londres, tras dominar el pase al centro de Alan Ball, nunca cruzó la línea de sentencia.
El mismo línea soviético, Tofik Bakhramov -cuya ubicación no era la ideal en el momento del rebote en el travesaño-, agitó su bandera indicando que el tanto se había producido.
El árbitro suizo, Gottfried Dienst, otorgó la polémica conquista y, ante esa salvedad, Inglaterra empezó a ganar el campeonato, al vencer, 3 a 2, en el minuto 101 del tiempo suplementario. Sobre el final del mismo juego, Hurst convirtió el cuarto, el del definitivo 4 a 2 para los ingleses.
Un gol particularmente controvertido, que dio lugar a interminables discusiones durante años, que aún perduran. El ansiado cetro mundial, por fin, llegaba al país donde había nacido el futbol. Pero ¿fue gol o no? Usted ¿qué opina?