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Espéctaculo, estadios a rebosar, ambiente festivo y muy buen fútbol. Todo eso y mucho más se pudo ver en el Mundial de México 1970, para muchos el mejor de la historia a pesar del calor y la altura. Porque todos se preocuparon en aplicar la máxima de "no hay mejor defensa que un buen ataque", sobre todo Brasil, insuperable una vez más.
La "seleçao" dio un verdedero recital de maestría y creatividad con un equipo comandado por Mario "Lobo" Zagallo donde sobresalían gigantes como Pelé, Gerson, Jairzihho, Rivelino y Carlos Alberto. No perdió un solo partido y marcó muchos goles.
En la ronda previa de clasificación hubo algunas sorpresas, como la eliminación de Portugal, España y Francia, y, sobre todo, Argentina, que sucumbió ante una selección peruana muy crecida desde que el brasileño Didí se hizo cargo de ella con jugadores como Cubillas o Sotil. Para El Salvador, Marruecos e Israel, fue la puesta de largo.
La FIFA intrudujo algunas novedades importantes para esta cita. Comenzaron a usarse tarjetas rojas y amarillas, se estableció la diferencia entre lanzamientos directos e indirectos, y, sobre todo, se permitieron dos cambios de jugadores por equipo, toda una revolución.
El partido de primera ronda más emocionante fue sin duda el Inglaterra, campeona, contra Brasil. Ambos conjuntos salieron nerviosos al campo, intimidados por la fama del rival. Al final, los auriverdes ganaron 1-0, aunque los ingleses mostraron un nivel excelente. Éstos tampoco tuvieron suerte en cuartos, donde les tocó jugar contra los alemanes occidentales.
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