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Otro partido que dio mucho de que hablar fue el URSS-Colombia. Los cafeteros, que participaban por primera vez, remontaron un 3-1 hasta empatar 4-4, en parte por los groseros e incomprensibles fallos cometidos por Lev Yachin, considerado el mejor guardameta de todos los tiempos. Sin embargo, no pasaron de la primera ronda al sucumbir en el siguiente encuentro, contra Yugoslavia (5-0), lo mismo que Argentina, Uruguay y España, países con una actuación más que mediocre.
Chile, en cambio, sacó pecho y le encajó dos goles a las URSS en cuartos que lo propulsaron, en medio de la algarabía general, a semifinales, donde cayó con honra frente a un todopoderoso Brasil (4-2).
Aunque lograron un hito con el tercer puesto contra Yugoslavia que, para asombro de todos, había sido derrotada por Checoslovaquia, selección que se "coló" en la final gracias a un juego sobrio pero muy eficaz.
Brasil, como cuatro años antes, arrasaba gracias a jugadores como Garrincha, gran estrella de este certamen, Amarildo, que soportó la responsabilidad de sustituir a Pelé, Didí, genial centrocampista, o Vavá, goleador implacable. Aunque comenzaron marcando con gol de Masopust, los checos pronto claudicaron y terminaron perdiendo 3-1.
Brasil, al igual que Uruguay e Italia, era bicampeona del mundo. El fútbol seguía moviéndose a ritmo de samba.
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