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En un partido que viene jugándose desde hace cuatro días fuera de la cancha con duras declaraciones de ambos bandos, Portugal e Inglaterra se meden el sábado en Gelsenkirchen (15h00 GMT) por un lugar en las semifinales del Mundial.
Sin los interiores Deco y Costinha, suspendidos, la selección dirigida por el brasileño Luiz Felipe Scolari buscará una clasificación histórica, intentando igualar a la histórica del jugador Eusebio, que llegó a semifinales en Inglaterra-1966.
Para el capitán Figo, "muy orgulloso de estar entre los ocho mejores del mundo", a su equipo se le presenta "una oportunidad histórica" que no puede desaprovechar.
"Se ha armando una campaña contra Portugal porque ven que esta selección está creciendo, pero no le tememos ni a la selección, ni a la prensa, ni a los seguidores ingleses", dice, por su parte, el delantero centro Pauleta (foto).
"Somos un país que respetamos a todos y también queremos que nos respeten. Si saben algo de nuestra historia verán que nunca hemos tenido miedo de nadie", prosigue Pauleta, que acusa de este mal ambiente "a la prensa británica".
En su caso, Inglaterra buscará volver a las semifinales de un Mundial, 16 años después de la última vez, en Italia-1990. El seleccionador sueco Sven Goran Eriksson (en la foto, a la derecha junto a su ayudante Brooking) ha sido muy criticado por la prensa inglesa por el bajo nivel de su equipo, a pesar de que marcha invicto, con tres victorias y un empate.
Pero Inglaterra no ha mostrado un fútbol acorde al nivel de los jugadores que posee y, en octavos, sufrió para vencer a Ecuador por 1-0, con un gol de falta de su capitán, Beckham.
Eriksson dice que solo le interesa vencer. "Seguro, ustedes quieren el buen fútbol, pero lo más importante es ganar los partidos. Si uno no gana, se vuelve a casa y no queremos eso", recuerda el sueco.
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