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El que gane, se queda. Esa es la premisa inicial del encuentro que disputan Ucrania y Túnez en Berlín en la búsqueda por acompañar a España como equipo clasificado del grupo H.
Suponiendo que Arabia no dé la gran sorpresa y venza con holgura a España, tunecinos y ucranianos se jugarán entre ellos la clasificación. Una victoria de alguno de los dos le colocará en los octavos de final, mientras que el empate favorecería a Ucrania, que tiene dos puntos más que los hombres de Lemerre.
Cualquiera que sea el resultado, estos países escribirían una nueva página en su historia futbol´sitica. Ucrania, con su independencia de la ex Unión Soviética aún fresca, participa por primera vez en un Mundial. Para poder comprobar el entusiasmo que tendría la clasificación en el país del este europeo basta con comprobar el entusiasmo de los aficionados en las tribunas del estadio de Potsdam, donde el equipo de Blokhin tiene su base operativa.
Además, hay que tener en cuenta el relevo generacional que se cierne sobre el equipo ucraniano, ya que varios de sus hombres más importantes cuentan con una edad elevada para poder disputar futuras grandes citas como la actual.
La buena noticia para Blokhin es que el jugador estrella de los suyos, Andrei Shevchenko, va sintiéndose más en forma, superando la lesión que se produjo en el MIlan, su anterior y reciente club.
Por su parte, Túnez también tiene una cita con su particular Historia, ya que en sus anteriores aventuras mundialistas nunca llegó a los octavos de final. En el anterior encuentro ante España estuvieron cerca de la hazaña, ya que se adelantaron en la primera mitad y aguantaron hasta el minuto 71 con esa ventaja, antes de la gran remontada de los hombres de Luis Aragonés.
Los tunecinos demostraron en ese choque que la fuerza física puede ser una de sus grandes armas para el defintivo encuentro ante Ucrania.
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