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Aún se recuerda la gran decepción que supuso en el país galo la inesperada eliminación en la primera ronda del Mundial-2002. Francia llegaba a la cita asiática para defender su título de campeona mundial, conseguido en París cuatro años antes, pero Senegal les derrotó en el choque inaugural y no pudieron alcanzar los octavos de final.
Ahora es el momento para acabar con esos viejos fantasmas. Suiza será su primer rival en el camino de la reconquista, en el primer partido de ambos en el campeonato.
Será la primera vez que ambas selecciones se encuentren en la fase final de un Mundial, pero aún están recientes sus choques en la fase de clasificación para esta Copa del Mundo, en la que tanto el partido de Berna como el de París se saldaron con sendos empates.
"Todo el mundo quiero saber si el equipo francés está listo o no, y nos corresponde a nosotros disipar esa duda", señaló el defensa francés Gallas, refiriéndose al clima de escepticismo que rodea a la preparación de los galos tras las decepciones del Mundial-2002 y la Eurocopa-2004.
El seleccionador galo, Raymond Domenech (foto izquierda) ha destacado la importancia del primer partido en un campeonato con las características de un Mundial. "Este primer partido es decisivo", afirmó ante los periodistas.
El gran problema que ha tenido el técnico galo fue la baja de última hora de Cissé, que sufrió una importante lesión en el transcurso del último encuentro amistoso antes de viajar a Alemania, contra China. Su sustituto fue el delantero del Olympique de Lyon Govou.
Los suizos llegan al choque animados por las buenas sensaciones que rodean al equipo y "sin complejos", como han repetido en varias ocasiones los integrantes de la delegación. El técnico Köbi Kuhn intentará poner en apuros a sus vecinos, consiguiendo un buen resultado que les acerque hacia los octavos de final.
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