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Con ventaja en el marcador, sin embargo, los brasileños exhibieron el punto más crítico de su sistema, que es su fragilidad en el mediocampo, ya que Émerson actúa como un quinto zaguero y Zé Roberto se proyecta continuamente con Kaká y Ronaldinho.
En estas circunstancias, Ghana se adueñó del terreno y pasó a presionar a los pentacampeones. El notable Appiah (en la foto superior, a la izquierda) mostró su gran calidad y, con su movilidad, se convirtió en una pesadilla para los auriverdes.
El equipo de las 'estrellas negras' tuvo en ese momento varias oportunidades de gol. La más clara llegó en un tiro de esquina cuando Mensah saltó más que la defensa y clavó un frentazo inatajable hacia el piso, pero el arquero Dida se 'encontró' la pelota rebotada en la pierna derecha.
Pero, al borde del descanso, Kaká y Cafú desbordaron juntos por el costado derecho y, el segundo, hizo un pase cruzado para que Adriano, en fuera de juego, hiciera subir con la rodilla el segundo al marcador.
Parreira percibió, en la segunda parte, que era necesario reforzar el mediocampo y, para ello, hizo salir a Gilberto Silva en lugar de Émerson y acabó retirando a Adriano para lanzar al habilidoso mediocampista Juninho.
En una fase más previsible, Ricardinho envió en profundidad y, otra vez, la zaga de Ghana quedó descolocada para que Zé Roberto eludiera, en solitario, al arquero con un toque y Brasil sentenciara con el tercero (foto inferior). Momentos antes, el árbitro eslovaco Michel Lubos hubía expulsado por doble amonestación a Gyan, en un mayor castigo también para los africanos que los sudamericanos en número de tarjetas.
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