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Los anfitriones consiguieron cumplir los pronósticos y alcanzar los cuartos de final de la competición, deshaciéndose de Suecia gracias a un arranque demoledor. Los suecos quedan fuera tras un irregular encuentro en el que fallaron más de la cuenta ante un resolutivo rival.
Los de Klinsmann evitaron así la catástrofe, como calificó Klinsmann a una eliminación prematura de los suyos. El equipo cumplió y dio muestras de una gran solidez que les confirmó, por si había dudas, como uno de los grandes favoritos al triunfo final.
El partido comenzó con los alemanes volcados sobre la meta de Isaksson, y ya en el minuto 4, aprovechándose de un rechace a tiro de Klose, el delantero de origen polaco Podolski conseguía abrir el marcador y asestar un golpe anímico a los suecos. Poco después, en el 12, de nuevo Podolski conseguía batir al portero nórdico.
Inicio demoledor de los germanos, que fueron bajando el ritmo a lo largo de la primera mitad, con la tranquilidad de haber encarrilado por la vía rápido un encuentro que se presentaba complicado. En el 33, las dificultades para los suecos se hacían aún más fuertes tras la expulsión de Lucic por una segunda amarilla muy discutida.
En la segunda mitad, los alemanes se limitaron a hacer valer su superioridad ante un rival que lo intentó, pero que no pudo conseguir la remontada. El partido pudo haber cambiado de rumbo si el veterano Larsson no hubiera lanzado fuera un penalti en el 53, que disipó las esperanzas de Suecia.
El rival de los alemanes saldrá del duelo latinoamericano que disputan Argentina y México en Leipzig.
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