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La selección de Suiza es clara favorita para imponerse a la de Togo en el segundo partido de ambos combinados en el grupo G del Mundial, sobre todo después de los problemas y conflictos que asolan la concentración de los africanos.
En los días previos al inicio de la competición, el técnico alemán Otto Pfister dejó su cargo por las diferencias entre la Federación y los jugadores, y el mal ambiente creado. Poco después se arrepintió y volvió a su cargo en la derrota de su equipo ante Corea del Sur por 2-1.
Esta vez fueron los jugadores los que protagonizaron una nueva crisis al amenazar el domingo por la mañana, un día después, con no jugar contra Suiza si la cuestión de las primas no se arreglaba antes, aunque después tuvieron una reunión y levantaron su ultimátum.
Los togoleses aún tienen posibilidades matemáticas de clasificarse para los octavos de final, pero con todos estos problemas parece cada vez más difícil de concretarse esta hipótesis.
Las negociaciones sobre las primas duran desde hace varias semanas y terminaron degenerando el ambiente del grupo, sin un líder capaz de reaccionar ante la situación. La FIFA tuvo incluso que intervenir para evitar la suspensión del encuentro por incomparecencia de los africanos.
Por su parte, Suiza quiere aprovecharse de esta situación tras el buen resultado que supuso el empate ante Francia, que le permite afrontar los dos próximos encuentros con confianza para conseguir la clasificación.
Para alegría de Kuhn, Ludovic Magnin (foto) mejoró de su lesión de tobillo. El cuerpo médico piensa que podrá jugar contra los africanos. "Somos optimistas. Debería estar en forma para el lunes", dijo el médico Roland Grossen.
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