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Francia paraece haberse convertido en una olla a presión con las quejas de Zinedine Zidane a sus compañeros en el primer partido ante Suiza (0-0), así como por los comentarios críticos de David Trezeguet y Coupet sobre el planteamiento del técnico Raymond Domenech.
La prensa del país galo, que también se pone en primera línea para criticar al seleccionador, se hace eco de estos estallidos internos que se plasman en peticiones para que se juegue con un esquema más ofensivo, en un país que lleva 360 minutos sin lograr un tanto en un Mundial.
La presión creciente había llevado a Domenech a trabajar a puerta cerrada, pero dos periódicos franceses lograron espiar y revelar información, lo que terminó por acentuar la crisis entre ambas partes.
"Les había dicho que no tenía intención de andar con secretos. Para tener una exclusiva, ir a espiarnos en un entrenamiento a puerta cerrada que nos sirve para preparar un encuentro me parece desolador, para con nosotros y para con los franceses", dijo irritado el cuestionado técnico.
La inclusión en el once titular de frank Ribéry (foto), un jugador de la nueva camada francesa, dejó a Francia conun solo atacante y a David Trezeguet en el banco. "Cuando se cuenta con delanteros como los que tiene Francia, hay que atacar, ¡sin reflexionar!", afirmó el delantero de la Juventus de Turín.
Con este panorama pesada, durante esta un Zidane que siempre prefirió mostrarse como líder en las tinieblas, pareció dar una especie de 'golepe de estado' en el vestuario y encarar el tema de frente ante un hombre con el que prefiere mantenerse distante, Raymond Domenech.
Desde su regreso a los 'Bleus', Zidane nunca pronuncia el nombre de Domenech en conferencia de prensa, no lo saluda cuando vuelve al banquillo y manifiesta sus divergencias, al decir que prefería jugar con dos delanteros.
Examen duro para los franceses ante Corea, un partido vital para no repetir la gran decepción que supuso caer en primer ronda en el Mundial-2002, torneo en el que los surcoreanos llegaron a las semifinales.
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