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Por su parte, el talón de Aquiles de los 'samurais azules' fue la zaga central, por donde se filtraba con suma determinación el atacante Klasnic, con remates de media distancia.
A medida que corrieron los minutos, sin embargo, los japoneses se ordenaron con mayor disciplina y escalonaron a los volantes. Los croatas sufrieron, en este sentido, al no contar con un organizador o un talento individual capaz de desequilibrar. Los delanteros croatas fueron frontales y anunciados, con la alegría de Prso (foto superior) y la fuerza de Niko Kranjcar, el hijo del entrenador Zlatko, que lanzó un balón al travesaño.
Los aficionados despertaron de su sopor, en la segunda parte, cuando Yanagisawa recibió un centro atrás completamente solo, pero le pegó tan defectuosamente, que la acción se asemejó más a un rechazo que a un tiro al arco.
La cara y el gesto de Zico, el brasileño entrenador de los nipones, en el banco de suplentes, fue elocuente sobre lo que pensaba sobre la resolución.
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