|
Japón había logrado capear el temporal de los ataques por oleadas que lanzaba la escuadra de los 'socceroos', con un andamiaje defensivo ordenado y escalonado en el campo. El objetivo del esquema ideado por el brasileño Zico (a la izquierda, en la foto) era poner siempre un obstáculo ante un avance de los más altos y corpulentos australianos.
Como premio, en su salida a destiempo, el guardameta Schwarzer quedó atrapado en un tumulto, obstruido por dos defensores suyos y dos atacantes japoneses, Naohiro Takahara y Atsushi Yanagisawa, por lo que falló el manotazo y la pelota se le fue mansa al fondo del arco. Los australianos, en todo coso, pidieron falta en la acción (foto).
A partir de este momento, Japón defendió con siete u ocho hombres de manera casi inalterable y el encuentro sólo se animó cuando el entrenador holandés Guus Hiddink (a la derecha, en la foto) ordenó la entrada de Joshua Kennedy, quien aportó mayor movilidad al ataque austral. Fue finalmente la entrada de Cahill que abrió el candado de los japoneses.
|