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Con una demostración de poder ofensivo digno de temer, la República Checa goleó el lunes a un irreconocible Estados Unidos por 3-0 en el partido de debut en el grupo E del Mundial, en el estadio AufSchalke Arena de Gelsenkirchen y dio un paso enorme hacia los octavos de final.
El enorme centrodelantero Jan Koller, a los cinco minutos, y el volante Tomas Rosicky, a los 36 y 76, marcaron para el combinado checo, que en ningún momento acusó la ausencia del lesionado atacante Baros.
Ambos equipos salieron a la cancha con esquemas tácticos similares: cuatro defensas, cinco centrocampistas y un sólo punta, y aún se estudiaban cuando los chechos aprovecharon su primera oportunidad.
El lateral Grygera realizó su primera incursión ofensiva, escapó por la banda derecha, llegó al fondo y lanzó un centro perfecto para Koller, que el 'gigante' de 2,02 metros metió de cabeza en la puerta de Keller desde el borde del área pequeña. El mismo Koller se retiró lesionado a los 45 minutos.
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