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La selección de Portugal inició con paso firme y con autoridad, a pesar de lo corto del resultado, su andadura en el Mundial-2006, en un partido que no brilló por su calidad, pero en el que los lusos dieron muestras de solvencia y solidez.
El encuentro comenzó fuerte para los hombres de Scolari, que a punto estuvieron de lograr el primer tanto en los primeros segundos del partido. No se hizo esperar mucho el único gol del encuentro, ya que en el minuto 4, e delantero Pauleta consiguió batir al portero angoleño.
Los portugueses supieron asegurar el control de la pelota y la precisión de los pases, mostrándose superiores a una Angola que lo intentó con más ganas que calidad. Incapaces de frenar a sus rivales con buen fútbol, los africanos abusaron del juego duro, cortando el partido con constantes faltas y entradas.
Fue entonces cuando Portugal prefirió dejar de pisar el acelerador y contener sus acometidas contra la portería angoleña, y el partido entró en una fase más tranquila y con menos acciones ofenstivas.
Los 'antílopes negros' también tuvieron su momento de reacción y encendieron las alertas portuguesas cuando Andre lanzó un zapatazo desde media distancia que forzó una atajada acrobática del guardameta Ricardo.
El estadio de Colonia registró un lleno, en gran medida con aficionados portugueses, para presenciar un choque que tenía el aliciente político de que Angola fue colonia dependiente de Lisboa durante 400 años y existen estrechos lazos culturales entre los dos países.
Portugal se impuso con un resultado corto, pero de forma autoritaria, a la selección angoleña, y se colocó, junto a México, en cabeza del Grupo D tras la disputa de la primera jornada.
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