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Únicamente pensando en la victoria inicial, los mexicanos comienzan su andadura en el Mundial con un duelo contra una de las incógnitas del campeonato, la selección de Irán. Los aztecas afrontan esta primera fase con el honor de jugar como cabezas de serie de su grupo.
Los aztecas, tras su brillante actuación en la Copa de las Confederaciones de 2005, presentarán sus credenciales de la mano del técnico argentino Ricardo La Volpe. Su buen resultado en dicha competición le ha valido el cuarto lugar en el ranking FIFA de selecciones y le ha ganado el respeto de sus rivales de cara a esta cita mundialista.
La prudencia y el respeto por el resto de integrantes del grupo ha sido la tónica general de los mexicanos en los días previos al debut. El patrón táctico sobre el que trabajaron estos días en la concentración de Gotinga sigue un esquema de 3-5-2, con la participación en el once titular de importantes jugadores como del defensa Rafael Márquez (Barcelona), el centrocampista Pavel Pardo (América) y el goleador Jared Borgetti (Bolton).
La nota negativa de la concentración la puso el miércoles el inesperado fallecimiento del padre del portero titular, Oswaldo Sánchez, que abandonó el país para asistir a las exequias en Guadalajara, y regresó rápidamente en un vuelo privado hasta Alemania, para poder disputar el partido contra los iraníes. La decisión personal del jugador fue respetada y apoyada por sus compañeros y por el cuerpo técnico. Su presencia en el once de los mexicanos no se ve afectada por esta desgracia personal.
La única vez que ambas selecciones se vieron las caras fue en un encuentro amistoso en enero de 2000, en Estados Unidos, y los aztecas se impusieron por 2-1. Los hombres de La Volpe buscarán que la historia se repita.
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