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Con muchos más apuros de los esperados, la selección de Inglaterra se convirtió en la tercera selección en sellar su pasaporte para los octavos de final de la competición, venciendo en la recta final de su partido ante Trinidad y Tobago por 2-0.
Inglaterra dominó el choque, pero volvió a ofrecer dudas sobre su rendimiento, como ya ocurriera en el partido de debut ante Paraguay. Con esta victoria, el equipo consigue sumar seis puntos y avanzar a la segunda ronda del torneo.
Los hombres de Eriksson estuvieron a punto de marcar en distintas fases del encuentro, a través de cuatro ocasiones claras en las botas de Lampard y dos en las de Crouch, todas dentro del área, pero resueltas con mala puntería.
En cambio, los jugadores trinitenses no se amilanaron e hicieron pasar por un susto tremendo al portero Paul Robinson, cuando al coectar Stern John un pase de cabeza, con una feroz embestida, la pelota fue rechazada sobre la línea de gol por el defensa Terry, cuando el balón se colaba. Hubiese sido un gol histórico y un resultado para dejar con la boca abierta a cualquiera, pero no tan extraño para quien veía como los modestos jugadores caribeños plantaban cara a los ingleses.
Tras intentarlo en la segunda mitad con mayor o menor intensidad, tuvo que ser la cabeza del 'gigante' del equipo, Peter Crouch (foto), quien consiguiera el tan costoso tanto para Inglaterra, en el minuto 83 de encuentro. Poco después, ya en el 90, Gerrard (foto) conseguía con un gran disparo desde fuera del área el definitivo 2-0.
Incluso hubo tiempo para un gol anulado por fuera de juego a Trinidad y Tobago, ya en el descuento del encuentro.
Con sufrimiento y con más nervios de los previstos, Inglaterra consiguió su clasificación matemática para los octavos de final, a la espera del último encuentro ante los suecos, que determinará qué selección pasará como primera de grupo.
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