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Primeros en estrenarse en esta competición que despertó escaso interés en Francia, los hombres del seleccionador Gaston Barreau jugaron contra México el 13 de julio de 1930 en la capital uruguaya. En el minuto 19, centro de Ernest Liberati, y patada en el aire desde 16 metros en plena escuadra.
Fue el primer gol de la historia de la Copa del Mundo. Marcel Langiller y Andre Maschinot, autores de los otros tres goles de la victoria francesa (4-1), permanecieron en el anonimato.
Después de su hazaña, de la que no fue muy consciente, Lucien Laurent volvió al Soxhaux, su club, y la cadena de fabricación de la Peugeot 201. Después se retiró y abrió un bar en Besançon.
Excepto por su primer gol, su mejor recuerdo era la victoria 5-2 contra Inglaterra, en partido amistoso, el 14 de mayo 1931. Ese día marca su segundo y último gol para el equipo de Francia.
Poco antes del Mundial 1990, los italianos lo invitan a una cena de gala y lo sacan del anonimato. Laurent se apaga para siempre en su país, en abril 2005, con 97 años.
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