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Era el mejor de lejos y ningún seleccionador quería prescindir de él. Y eso que cuando comenzó a jugar, a finales de los años 50, no se le daba ninguna importancia al guardameta. De hecho, lo único que se esperaba de él era que fuese valiente y se colocara más o menos bien.
Sobrio, muy profesional, con una flexibilidad fuera de serie y rapidísimo de reflejos, supo cambiar el estereotipo, sobre todo con sus brillantísimas actuaciones en selección.
Banks, que trabajó en una mina de carbón primero y como albañil después, se metió en el fútbol casi por casualidad. Un sábado por la tarde fue a ver un partido de aficionados y le pidieron que sustituyera al portero, ¡por fortuna para los ingleses!.
Briton Gordon Banks (L) smiles while holding his trophy after being presented the award during the World Soccer Gala of the International Federation for Soccer History and Statistics (IFFHS) in Kassel, late Tuesday evening, 04 January 2000. Banks by the IFFHS was elected second-best "World Goalkeeper of the Century" after late Soviet goalie Lev Yashin of whom his widow Valentina Yashina (R) was handed over the award.
Empezó jugando en el modesto Chesterfield, y después fichó por Leicester, con el que jugó cerca de 300 partidos y llegó dos veces a la final de la Copa de Inglaterra, en 1961 contra Totthenham y en 1963 contra Manchester United. Con su tercer club, Stoke City, ganó la Copa de la Liga. Ese mismo año sufrió un grave accidente de coche que le dejó casi sin visión en un ojo.
Abondonó el terreno durante un tiempo, antes de probar una nueva aventura del otro lado del Atlántico, en el Striker de Fort Lauderdale. Allí fue elegido mejor portero del campeonato 1977-78. Se convirtió luego en el entrenador de Port Vale y Telford United, y luego fue nombrado presidente del Stroke City.
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