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"Gica" Hagi comenzó su carrera en el Fraul Constanza, ciudad portuaria y feudo de los arumanos (también llamados valacos), un pueblo que desciende de Alejandro Magno, al que pertenece la familia Hagi. Loa arumanos estás muy orgullososo de haber dado al equipo nacional su más ilustre jugador. Respetuoso de sus orígenes y tradiciones, Hagi se casó con una arumana, Marilena, y habla su lengua en familia.
Hagi no hubiera debido participar en la Euro-2000, ya que anuncio su retiro internacional después del Mundial de Francia 98. Pero ante el fervor popular y la insistencia de los dirigentes, el "Maradona de los Cárpatos" volvió a calzarse las botas.
A los 35 años, se presentó en la competición con 120 selecciones y 35 goles bajo el brazo. Pero salió por la puerta de atrás tras ser expulsado en cuartos por un feo gesto contra el italiano Antonio Conte. Un final de carrera fallido para este fabuloso jugador de muy malas pulgas.
Hoy en el fútbol europeo si alguien habla de Rumania piensa en seguida en Hagi. Todo el fútbol pasaba por sus botas. Fue el encargado de todas las pelotas paradas. Todos los ataques eran encabezados por él, y siempre tuvo absoluta libertad de movimientos en la cancha.
En junio de 2001, se convirtió en seleccionador de Rumania, cargo del que dimitió a finales de noviembre tras fracasar en su intento de clasificar al equipo nacional para el Mundial de Corea-Japón. Luego toma las riendas del Galatasaray, entre marzo 2004 y junio 2005, sin ganar ningún trofeo.
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