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En 1994, en la final contra Brasil, luego de un triste 0-0 al cabo del tiempo reglamentario, llegó nuevamente la fatídica prueba de los penaltis... y la desolación de Baggio al ver el balón por encima del travesaño.
Se llega a 1998, y al Mundial de Francia. En cuartos de final, las huestes italianas frente a los locales tricolores: otra vez Baggio frente a la pelota desde los 12 pasos y es gol. Pero Di Biagio no marca, e Italia se va por tercera vez de un Mundial por culpa de... los penaltis.
Roberto Baggio (R) of Milan fights for the ball with Lazio Rome's defender Paolo Negro during their Italian league soccer match 05 January 1997 in Rome..
Esta mala suerte no debe, sin embargo, empañar sus cualidades como jugador, que son muchas: Baggio posee un juego vivo, un buen remate y un gran olfato para el gol (cinco goles en Estados Unidos 1994). Ya sea en el Juventus de Turín, con el que ha logrado el doblete Copa-Campeonato de Italia en 1995, o en el Milan AC, con el que conquistó el "scudetto" al año siguiente.
Este adepto del budismo -que se sumó en el 2001 a las filas del modesto equipo de Brescia- no logra convencer a Trapattoni para que lo convoque para su cuarto Mundial.
Justo antes de colgar los botines, es convocado en abril 2004 por "el Trap", contra España. Como regalo de despedida.
Apenas termina su carrera, comienza la lluvia de homenages y se convierte en el héroe imaginario de una serie policial llamado "Orfeo Baggio". Así pues sus fans se enteran que llevaba el nombre de sus hijos escrito en sus botines y que el cineasta Franco Zeffirelli deseaba que este budista actuase el papel de Jesús en una película.
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