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Notas del Mundial
La caldera de Dortmund se fundió ante
Italia
Fabio Grosso festeja su anotación. Atrás,
los alemanes no creen el quedarse fuera del Mundial sin ir
a la final.
Foto: AP / La Nación
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AP
Dortmund. Dortmund fue una caldera
durante toda la jornada, por la avalancha de aficionados desplazados
a la ciudad, y se fundió con la derrota de Alemania ante Italia
en un estadio que hasta hoy siempre había dado suerte al anfitrión.
Unos 65.000 seguidores en el estadio y otros aproximadamente 150.000
en la ciudad, en su gran mayoría alemanes, no fueron suficientes
para hacer ganar a la selección de Jürgen Klinsmann.
Algo que, unas horas antes del partido, nadie quería ni imaginar
en Dortmund. Tras el 0-2, las banderas alemanas seguían ondeando,
como durante todo el Mundial, pero eran esta vez la imagen de la derrota.
La ciudad westfálica había sido una olla a presión
desde primera hora de la mañana y a medida que avanzaron las
horas subió la temperatura, tanto humana como meteorológica,
con el termómetro por encima de los 30 grados.
Una marea humana portando banderas, camisetas, pelucas con los colores
alemanes, convivió camino del Westfalenstadion más o menos
en armonía con grupos de la "squadra azzurra", entre
bocinazos y gritos de guerra al enemigo.
Los italianos eran claramente inferiores en número -unos 35.000,
según la policía, entre los que tenían entrada
y los de la calle-, pero se dejaron oír con claridad, tanto en
el Westfalenstadion como en los espacios públicos con pantalla
gigante.
El "Viva Italia" se hizo escuchar durante todo el día,
como una especie de premonición de que no iban a ser modestos
tampoco en semifinales, pero mucho que fuera contra el anfitrión.
"
Voooooolare", entonaron ya en la estación, al bajar del
tren, un puñado de camisetas "azzurri"; "Oh, oh" respondió entonces
un coro atronador y superior de alemanes; "Cantaaare", siguieron
los italianos... "Oh, oh, oh, oh", resonó en el andén
entero de la estación.
Una decena de alemanes, uniformados con la camiseta del nombre "Frings" -por
Torsten Frings, suspendido para ese partido por un puñetazo al
argentino Julio Cruz, en cuartos de final- paseaba con actitud provocadora,
como sin tomárselos en serio, ante un grupo de italianos.
"
Torsten estará en Berlín, a vosotros os tocará luchar
por el tercer puesto", les soltó uno, a voz en grito, dando
por sentado, como casi todo el mundo, que la batalla por la final en
la capital alemana estaba ganada.
Los alemanes se creían superiores, no sólo en número,
y acabaron no siéndolo.
Supuestamente, el Westfalenstadion es una cancha que da suerte a Alemania,
puesto que de 14 partidos disputados ahí había ganado
hasta ahora 13 y el otro fue un empate.
Los ánimos estaban caldeados, puesto que las imágenes "delatoras" del
gesto de Frings procedieron de una televisión italiana y en la
caldera de Dortmund subía la temperatura minuto a minuto, desde
que empezó el partido y luego ya, en la prórroga.
El "Berlin, Berlin, wir fahren nach Berlin" -"Berlín,
Berlín, nos vamos Berlín"- era atronador, pero el "Italia,
Italia" no se dejó amilanar.
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9
JUNIO
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Alemania
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4
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vs
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2
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CR

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15
JUNIO |
Ecuador
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3
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vs
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0
|
CR

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20
JUNIO
|
CR
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1
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vs
|
2
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Polonia

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