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* La Tricolor reiteró errores
y añadió un crónico descuido en la "bola muerta" Gustavo Jiménez M. Hanóver. Costa Rica volvió a demostrar ayer por qué es firme candidata a ocupar los últimos lugares del Mundial. La Tricolor fue un equipo sin alma ni coraje para sobreponerse a sus
anteriores derrotas, y careció de futbol para imponer sus condiciones
ante el limitado cuadro polaco. Polonia le sacó el jugo a dos tiros de esquina y evitó ser la comparsa del grupo A. Costa Rica, en cambio, sumó otro papelón, esta vez ante un conjunto mucho más modesto que Ecuador y Polonia. La Tricolor manejó el balón durante muchos tramos del encuentro, básicamente porque los polacos así lo permitieron, fieles a su estilo. Pese a disponer de tan preciado botín en los pies -posesión de pelota-, Costa Rica únicamente pudo conseguir una anotación de tiro libre. Aparte de ese trallazo de Rónald Gómez, el resto fue un futbolito descoordinado y de muy bajo calibre. Solo una acción de Gómez y Wanchope, una de las mejores combinaciones ticas de todo el Mundial, anunció un propósito de enmienda de la Selección. No obstante, el asunto terminó en nada porque Gómez erró el disparo cuando tenía todo el marco a su disposición. El cuerpo técnico prescindió esta vez de uno de los volantes de contención, para añadir volumen ofensivo con la inclusión de Cristian Bolaños como titular. La variante nunca terminó de cuajar. Por algunos lapsos la línea de tres volantes de llegada trató de hilvanar acciones de peligro, mas en general siempre fueron presa fácil de los gendarmes polacos. Otro padecimiento. Y en defensa esta vez se puede agregar otro aspecto a la enorme lista de defectos de la Tricolor.El equipo recibió los dos goles de bola muerta, en ambos casos al descuidar a Bartosz Bosacki. En el primero de los tantos pudo haber influido una posible falta a Porras. En el segundo, Wanchope perdió el salto ante Bosacki y dejó el arco a disposición del polaco. En la cancha de Hanóver quedó claro por qué Costa Rica y Polonia fueron los dos peores equipos del grupo A. A ambas selecciones les costó meterse en el partido, aunque al menos en esta oportunidad el cuadro tico no recibió el gol tempranero que sí había encajado en sus dos anteriores cotejos. Más bien, la Tricolor consiguió ponerse arriba, una circunstancia que no disfrutó en sus otros partidos. La costumbre era estar siempre abajo en el marcador. Sin embargo, de nada sirvió tomar la delantera. El cuadro tico fue incapaz, por un lado, de aumentar su ventaja, y por el otro, de proteger la frágil diferencia de un 1-0. Sin ser una maravilla de equipo, Polonia explotó los tiros de esquina y le dio vuelta a la pizarra. Cuando el técnico Guimaraes incluyó a Álvaro Saborío, Carlos Hernández y Harold Wallace, quedaba poco por hacer. Con menos arrestos físicos, y sin reserva anímica para nadar contra corriente, la Tricolor terminó de sucumbir. Acabó la pesadilla del Mundial Alemania 2006 para Costa Rica. Un equipo flojo, sin carácter y con serios problemas de planificación
y de dirección no podía saldar su aventura de otra manera:
fracaso total. |
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