Lucho
El capitán
tricolor se hizo fama de alborotador en el pueblo donde creció
Así lucía
de bebé Luis Marín. Ni idea tenían
las vecinas de lo que el adorable niño era capaz
de hacer.
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1990
Luis Marín se reunió con
los amiguillos del barrio para ver el Mundial de Italia 90, aunque algunos
partidos los siguió con su padre. La emoción de la gesta
tica hizo que soñara con hacer lo mismo algún día.
Lo consiguió, y por partida doble.
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Ciertas señoras de Concepción
de Tres Ríos arrugaban la cara cuando veían llegar
a Luis Marín. Y es que cuando Lucho no estaba en el barrio,
las damas decían respirar tranquilas, pues el silencio
y el orden reinaban en las calles. Pero cuando él llegaba,
empezaba la revolución. Luis reunía a los chiquillos
para empezar la mejenga callejera, lo que incluía gritos,
bolazos y más.
Como no había muchas canchas disponibles, marcos improvisados hacían
que los balones se fueran a las casas vecinas y ensuciaran las paredes. Lucho
era conocido como el “alborotador” del barrio.
Sus primos le contagiaron su afición por los colores rojinegros, y el
campeonato que conquistó Alajuelense en 1984 lo terminó de convencer.
Jugó de delantero y volante de llegada en los primeros equipos y en la
escuela de futbol de Concepción.
A los 15 años, mientras cursaba el sétimo año, un amigo
lo invitó a hacer la prueba en el Mosco de Alajuela, donde fue aceptado
y dirigido por el técnico Juan Diego Quesada.
Ahí empezaría toda una carrera en Alajuelense, donde se le descubrieron
sus dotes defensivos. Marín fue selecionado infantil y juvenil de Costa
Rica, y ahora defenderá por segunda vez los colores de Costa Rica en un
mundial mayor. Suficiente motivo para que, en Concepción, todos se vuelvan
a “alborotar”, con las actuaciones futboleras de Lucho.
Anécdotas
¡Qué pereza
con tanta gente!
Lo malo de ser el mayor
“¡No mami, yo no voy!”, le decía Lucho a su madre. Y
es que le daba
pereza salir con aquel tropel de siete hermanos. Prefería quedarse en
casa para no tener que lidiar con todas las maletas y chunches que formaban el
equipaje. Además, por ser el mayor, a él le caían los regaños
cuando alguno de sus hermanos se portaba mal.
Lucho le dicen en casa, ¿y
en la Liga?
¿Por qué le dirán
Yiyo?
Fueron los imaginativos jugadores de Alajuelense quienes encontraron en Marín
un cierto parecido con el famoso Yiyo, el “muñecazo” de Coco
y su Pandilla. Marín dice estar confundido, porque no sabe si le pusieron
así por ese Yiyo, o por el ratoncito Topo Gigio. ¿Ustedes que creen?
De niño en la Sele
Un llamado prematuro
Tenía muy poco de haber debutado en Primera y su juego apenas
comenzaba a mostrarse, pero a los 18 años, Lucho recibió
la sorpresa de su vida: había sido llamado a la Selección
Mayor que actuaría en la Copa de Oro de 1993. Ese joven
de pelo crespo tiene hoy 120 juegos con la Sele. ¿Quién
lo diría?