Gemelo
Jervis vivió
su niñez en Limón, corriendo de un lado a otro con su gemelo
Gerald
Cuando tenía
15
años, Jervis era una promesa del atletismo. En
los 100 metros hacía 10.06 segundos.
|
|
1990
Tenía 13 años, y
aunque vio todos los partidos de la Sele en su casa, junto a su familia,
por aquellos días, él y su hermano tenían otra pasión:
el atletismo. Los Drummond eran las figuras del equipo cantonal de Tibás
en los 100 y 200 metros.
|
Las calles de barrio Roosevelt,
en Limón, vieron crecer a un Jervis Drummond al que se
le iba el tiempo jugando escondido y, por supuesto, mejengueando.
Con su hermano gemelo, Gerald, se escapaba a playa Bonita para
perseguir el balón frente al mar.
“Fuimos terribles, nos gustaba siempre andar en la calle.
No le hacíamos caso a mi madre cuando nos decía que
no saliéramos. Éramos desobedientes, pero no malcriados”,
confesó hace un tiempo en una entrevista.
Jervis era el más inquieto de los dos y el que metía
a Gerald en problemas. Precisamente, es su mellizo quien lleva
la mayoría de las cicatrices provocadas por los accidentes
que tenían cuando andaban juntos.
En 1985, la familia Drummond se mudó a San José.
La idea no agradó mucho a los gemelos, pero pronto se acostumbraron
a la vida josefina.
Jervis estudió en el colegio Anastasio Alfaro, aunque aceptó que
era un alumno perezoso. En la secundaria, ingresó al equipo
de atletismo de Tibás.
Era un prometedor velocista que compitió en los Juegos Nacionales
de Pérez Zeledón, Limón y Santa Cruz a inicios
de la década de 1990. Sin embargo, por esos días
también jugaba futbol en las ligas menores del Saprissa,
y a los 17 años, se le presentó la opción
de ir a Brasil con su hermano para jugar con el Flamengo.
Le fue tan bien que lo llamaron a la Selección Nacional
que participó en el Mundial Juvenil de Qatar 95.
Anécdotas
La bienvenida
a los atletas
Una sucia “inauguración”
Cuando estaba en el equipo de atletismo, Jervis debía soportar
un curioso ritual que sus compañeros llamaban “la
inauguración”.
“A los que debutaban se les hacían bromas en los baños,
les escondían la ropa, los desnudaban y los llenaban de
talco o de tierra, y había que aguantar, no había
de otra”, contó el mellizo hace unos años.
Un duro golpe
en bicicleta
Quedó inconsciente
Una vez, los gemelos se fueron a andar en bicicleta al centro de
Limón y, de repente, Jervis cayó en la carretera.
Perdió el sentido y como no volvía en sí,
lo llevaron a la casa e intentaron reanimarlo bajo el tubo del
agua. “Al rato desperté y pregunté por qué no
estábamos jugando”, contó el mellizo.
¿Gerald o Jervis?
La ventaja de ser gemelo
“Mi hermano y yo somos tan parecidos que si en alguna oportunidad
Gerald no juega y yo me pongo su camiseta, todos van a decir que
efectivamente jugó él. Pero eso no lo vamos a hacer,
porque engañar no va con nuestros principios”, aclaró Jervis,
quién nació cinco minutos después que su hermano.
|