Tuma
Gilberto
formó su carácter luchando contra la pobreza
Este es el "look" del
Tuma antes de incorporarse al futbol italiano.
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1990
Tenía 11 años y vio
el Mundial en el tele blanco y negro que había en su casa, en
Buenos Aires. Su hermano Olman escribía en un cuaderno todos los
resultados que después recreaban en el patio. “Jugamos todo
el Mundial en una tarde”, recuerda el Tuma.
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Si alguien sabe lo que es fajarse
para luchar contra la pobreza ese es Gilberto Martínez.
El férreo defensor nació en Golfito, pero cuando
tenía 6 años, sus padres se mudaron a Pérez
Zeledón.
Fue en el barrio Los Ángeles donde comenzó a darle
patadas a una bola y se espinaba los pies con las palmas de pejibaye
que había en el lote contiguo a la improvisada canchita.
Aquellos eran tiempos difíciles para la familia Martínez,
pero el Tuma trabajaba duro para ayudarle a sus papás a
conseguir el sustento de 11 hijos.
No era extraño topárselo por las calles de Pérez Zeledón
vendiendo copos con su padre. Eso sí, el trabajo nunca le quitó campo
al futbol... ni a las travesuras.
“Era un yuyo. Me gustaba ir a pescar a las pozas, tirarle piedras a las
palomas
y a los carros, pero tenía mal pulso y nunca pegaba nada”, dijo
en una entrevista.
Desde pequeño era también un fiebre para el futbol y, como no tenía
su balón para jugar, se fabricaba uno echando varios periódicos
en una bolsa plástica.
Fueron esos juegos infantiles los que le abrieron el camino para jugar en canchas
abiertas con los equipos de los barrios Los Ángeles y Los Pinos, antes
de pasar a las ligas menores de Generaleña.
Pero el gran salto estaba por venir. Lo vieron jugar con Pérez Zeledón
en una eliminatoria de Juegos Nacionales y lo invitaron a integrarse al Saprissa.
Del cuadro morado lo llamaron a la Selección Juvenil que participó en
el Mundial Nigeria 99, y pronto tuvo lugar su debut en Primera, el llamado a
una Copa del Mundo y un contrato para jugar en Italia. Las calamidades de infancia
no fueron en vano.
Anécdotas
¿Un piromaniaco
en potencia?
Lo malo del camino fácil
“Una vez fui con uno de mis hermanos a sacar miel de un árbol.
Para hacer la tarea más fácil, le prendimos fuego,
pero las llamas crecieron tanto que no logramos apagarlo y cayó encima
de la fábrica de refrescos. Mejor no digo el nombre del
local, porque todavía deben estar buscando quién
fue el travieso”, confesó Martínez hace unos
años.
Aquel extraño
del pelo largo
El viejo look del Tuma
Desde niño, Gilberto usaba el corte de cabello que le hiciera
su madre, Teresa Vidal. Pero un día de tantos, vio jugar
al futbolista argentino Fernando Redondo y le copió el look.
El mundo futbolero, lo conoció con el pelo lacio y largo,
una imagen que aún muchos recuerdan.
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