Dice que la vida le
premia con su tiquete a la Copa del Mundo
No es que Wardy Alfaro sea monotemático
o que le falten las palabras; sencillamente, cree que las palabras “no
bajar los brazos” es la hoja de ruta que lo llevó al
Mundial.
“Es un sueño cumplido, un paso más en mi
carrera profesional y un crecimiento; sobre todo un premio a
todas las
circunstancias que se dieron en mi vida, difíciles, y
a que nunca bajé los brazos, para ser premiado positivamente”.
Alfaro no era titular en Alajuelense, equipo al que había
llegado como tercer portero, detrás de Álvaro Mesén
y Ricardo González.
Los dos eran indiscutibles y que Wardy tuviera una oportunidad
se veía lejana.
Además, había llegado a la Liga porque su anterior
equipo, Cartaginés, se deshizo de él –con
el eufemismo de un préstamo– por la recomendación
de su entrenador, Carlos de Toro.
Como dice Alexandre Guimaraes, su técnico en la Selección,
en el futbol la bola pica para cualquier lado; cuando picó hacia
Wardy, este se encontraba listo.
En busca de nuevos aires, Álvaro Mesén se marchó al
Herediano.
Luego, le tocó pararse en el marco manudo como emergente
en el segundo juego final de la Concacaf, en mayo del 2004, ante
el Saprissa. La Liga alcanzó ese cetro.
En plena recta final de la temporada 2004-2005 relevó a
un cuestionado (sobre todo por la afición) Ricardo González.
La Liga ganó su título 24.
¿Qué aprendió ? “La vida es dura,
nadie regala nada.
“Nunca hay que dejar que nadie ni nada quebrante los sueños
de uno por más difíciles que parezcan, tener a
Dios siempre cerca, lógicamente”.
“No aflojar”, el consejo del novelista tico más
importante de la primera mitad del siglo XX, José Marín
Cañas,
Wardy lo sigue al pie.
Carrera profesional
1999. En noviembre lo
llaman a la
Sub 23
2001. En agosto, juega en la gira de Cartaginés
a Europa
2002. Debuta en Primera con Cartaginés ante Osa (diciembre)
2003. En agosto, Sampson lo llama la Selección Mayor
2004. En enero, Cartaginés lo presta a Alajuelense
2006. En febrero, debuta con la Selección