|
|
|
Pasadena. Las dificultades que tuvimos ayer ante Estados Unidos, multiplicadas por mil, las encontraremos en el Mundial 2002.
Pasadena. Hace ya mucho tiempo que lo vienen demostrando. Tras cada escollo, los hombres de la Selección Nacional han logrado reafirmar el espíritu colectivo de un grupo que, al parecer, nació para romper viejos mitos y explorar nuevas rutas por caminos inéditos.
Pasadena. La final de la Copa de Oro dejó de ser un imposible para la Tricolor, que anoche materializó su sueño de disputar el cetro del torneo más importante de la Concafaf al dejar en el camino a Corea del Sur.
Pasadena. La Selección se instaló ayer en un ambiente diferente: frío, lluvioso y más trascendental en su transitar por esta Copa de Oro, en la que el miércoles disputará las semifinales.
Miami. Cada instante cuenta. Imposible arriar las banderas antes del epÌlogo porque la suerte es algo definitivo hasta que todo acabe.
Miami. La noche del jueves los seleccionados improvisaron un carnaval con instrumentos musicales. Hernán Medford se lució en la percusiÛn, Wílliam Sunsing demostró su polifuncionalidad para tocar cualquier artefacto y Steven Bryce se gastó las maracas.
Miami. Aunque Alexandre Guimaraes no suele adelantar la formación para un partido, sí habla con sus intenciones y con los trabajos que hace en los entrenamientos.
Miami. Alexandre Guimaraes no le presta demasiada atención a Haití.
Miami. Hasta ahora el experimento ha sido exitoso para Alexandre Guimaraes, y aunque todavía no puede dar la hipótesis como confirmada, el ensayo ha empezado a provocar reacciones positivas.
Miami. Alexandre Guimaraes ya no tendrá que respirar profundo cada vez que un periodista extranjero le pregunte qué tanto afecta al equipo la ausencia de Paulo Wanchope.
Wanchope se unió a la Tricolor
Wanchope se unió a la Tricolor Miami. La Selección perdió a uno de sus goleadores el domingo, pero ayer recuperó a otro: Paulo Wanchope, quien ingresó al hotel donde está concentrada la Tricolor minutos antes de las 5 p. m. (4 p. m. en Costa Rica).
Willy Gálvez, el médico de la Selección de futbol, tiene dos años de cargar un par de muletas en su equipaje de trabajo. Pero fue apenas este domingo cuando las estrenó el goleador de la Tricolor, Rolando Fonseca, tras sufrir un desgarro que lo dejó fuera de la Copa de Oro.
© 2002. LA NACION S.A.