Uno podría pensar que cualquiera es un mal día para perder 4-0. Pero no es así. Hay días peores que otros.
Que lo diga Saprissa: ayer le estropeó un domingo perfecto a sus aficionados.
Los seguidores del Monstruo tuvieron que esperar 18 años para ver a la Liga humillada en casa, 0-3 ante un equipo de los llamados “pequeños”. La última derrota de tal calibre databa de 1988.
Así que a las 5 p. m., no había un solo saprissista que no se sintiera con autoridad moral de molestar a sus eternos rivales. ¿Había algo capaz de anular tal derecho al choteo?
Sí lo hubo. Los cuatro goles de Carmelita. Después de semenjante desastre, ningún morado se acordaba del descalabro en el Morera Soto.
Para en otra, Saprissa debería escoger con más cuidado cuándo perder 4-0. Quién sabe cuánto deberán esperar sus aficionados por otra goleada en contra de la Liga en casa.