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Suiza llevará un joven equipo. Aquí uno de ellos, el ariete Daniel Gygax (21), quien festeja un gol suyo a Escocia en un amistoso que ganó 3-1, el 1.° de marzo en Glasgow.
AP
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Suiza tenía 12 años de ausencia
Helvéticos retornan a la élite
- El objetivo suizo es alimentar su leyenda mundialista y avanzar a cuartos de final como en tres de las siete ediciones que sumó en la copa
- Superar el duro repechaje ante Turquía lo premió con el regreso al mayor acontecimiento del balompié universal
Rodrigo Calvo C.
rcalvo@nacion.com
Suiza se ganó el respeto del planeta "futbol" a lo largo de la eliminatoria, pues se reveló como uno que promete grandes cosas en el Mundial de Alemania 2006, por ser combativo, generoso y unido.
En primer término le disputó hasta el último minuto el liderato del grupo clasificatorio a una potencia europea como Francia, con la que igualó 0-0 en Saint Denis y 1-1 en Berna.
Y luego, en el repechaje, mostró carácter para ganar un pasaporte épico por encima de Turquía, tras 12 años de no estar en el torneo; la última presencia, casualmente, fue en Estados Unidos 1994.
Ahora los helvéticos se recuperaron y avanzaron a pasos agigantados. Desean hacer un buen papel en el grupo G con Togo, Corea del Sur y Francia, al que tiene de nuevo como rival como en la Eurocopa 2004 y el Premundial.
"No podemos conformarnos con haber llegado ahí. El grupo no será fácil, pero quiero pasar adelante y llegar a la siguiente fase. Y después ya veremos", detalló el técnico suizo, Jakob Kobi Kuhn.
Su estrategia es inculcar al grupo, en todo instante, valores como solidaridad, confianza y sacrificio. Y como resultado, la única estrella es el equipo mismo.
Capitaneado por el volante del Milan italiano, Johann Vogen, el conjunto tiene una mezcla favorable de veteranos con los nuevos talentos.
Con excepción del portero Pascal Zuberbuhler (34 años), ninguna de sus figuras cumplió las tres décadas. Y cuatro de ellos, entre los 21 y 19 años, serían titulares: Philippe Senderos (21), Johan Vonlanthen (19), Tranquillo Barnetta (20) y Valon Behrami (21).
En el ataque, Alexander Frei, del Rennes francés, es el número uno con siete goles en el Premundial. Su socio es Marco Streller, sin obviar que Vonlanthen podría ser una solución a tener en cuenta en la copa.
En resumen, Suiza alimenta la ilusión de volver a su tope histórico en las Copas Mundiales, los cuartos de final, a donde llegó en tres de las siete ediciones que disputó, en los torneos de 1934, 1938 y 1954.
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Octava copa suiza. Arriba: Philipp Degen, Christoph Spycher, Patrick Mueller, Philippe Senderos, Alexander Frei y Pascal Zuberbuhler. Abajo: Johann Vogel, Daniel Gygax, Tranquillo Barnetta, Ricardo Cabañas y Raphael Wicky.
AP
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Suiza deposita ilusión en una nueva camada
Con juventud y calidad, los héroes Sub-17 del 2002 llevan la batuta de los helvéticos en su vuelta a los Mundiales
Tras dos fracasos seguidos, Suiza viajará en junio al Mundial, en la vecina Alemania, con un conjunto que se fortalece con juveniles futbolistas que reúnen una vasta experiencia fuera de sus fronteras.
Son los casos del defensa Philippe Senderos, del Arsenal inglés; de los volantes Tranquillo Barnetta, del Bayer Leverkusen alemán, y Valon Behrami, de la Lazio italiana; y del atacante Johan Vonlanthen, del NAC Breda holandés.
Ellos acumulan juventud y calidad, que empezaron a demostrar en el 2002, cuando se convirtieron en los héroes de la Selección Sub-17 de su país que se consagró campeón de Europa en Dinamarca, mientras que la Sub-21 suiza disputó la semifinal en el continente.
Dos años después, en el 2004, la Sub-19 fue derrotada en el penúltimo partido de la Eurocopa y la Mayor regresó a la Copa europea de Naciones, la Euro de Portugal.
Y en junio del 2005, la Sub-20 helvética jugó en el Mundial de Holanda. Muchas de sus figuras forman hoy la base de la selección que irá al Mundial 2006 y fueron protagonistas de estas buenas actuaciones.
Así que la pujanza del futbol suizo radica en su juventud. "Estos jugadores traen el ritmo de las grandes ligas del mundo. Somos un país con cantera. Pero los jugadores no están en la selección por ser jóvenes, sino porque lo hacen bien", explicó su técnico, Jakob Kobi Kuhn.
Socios. Pese a ser novato, Philippe Senderos es el pilar de la defensa suiza, un joven elegante y con personalidad, el ejemplo de una nueva generación y el referente de un grupo ambicioso que, en junio, tendrá un papel clave en el Mundial 2006.
El central del Arsenal tuvo una rápida integración al futbol de élite. En el Premundial comandó la zaga helvética ante el ataque de Francia, Irlanda y Turquía, tan solo nueve meses después de haber iniciado su carrera internacional.
De padre español y madre serbia, Senderos dejó el Servette suizo por el Arsenal en el 2003 y, desde entonces, no volvió a ver hacia atrás.
Mientras tanto, Barnetta no dejó de mejorar su nivel de juego desde que superó una grave lesión. Su historial recoge experiencias en el Saint Gallen suizo, el Hannover 96 y el Bayer Leverkusen alemanes.
Behrami, nacido en Kosovo, Serbia, llegó en su adolescencia a Suiza y allí destacó con equipos juveniles del Stabio, Chiasso y Lugano.
El Génova fue el primer club de la Serie B del calcio que lo descubrió, pero en el Verona se consagró. Hoy está en la Serie A con la Lazio de Roma y su pasaporte es suizo.
Vonlanthen, por su lado, es latino: nació en Santa Marta, Colombia. De padre suizo y madre colombiana, llegó a Suiza cuando apenas tenía 13 años. El goleador del Breda jugó para el Young Boys de Berna, el PSV Eindhoven holandés y fue compañero del tico Gilberto Tuma Martínez en el Brescia italiano.
Y en Portugal 2004, Johan consiguió el honor de ser premiado como el futbolista más joven en anotar en la fase final de una Eurocopa, con 18 años, cuatro meses y 20 días.
Con Senderos y compañía, esta Suiza tiene un gran futuro por delante. La perspectiva inmediata es el Mundial alemán, pero luego seguirá la Eurocopa del 2008, que se desarrollará en su país y Austria.
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Figura del equipo
Philippe Senderos tiene experiencia en el extranjero, como zaguero estelar del Arsenal londinense.
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Sexagenario le devolvió la moral a los suizos
A una antigua estrella suiza se le atribuye gran parte del mérito por haber transformado la mentalidad del equipo que se clasificó por encima de Turquía, el tercer lugar del Mundial pasado.
Se llama Jakob Kobi Kuhn, nacido hace 62 años (el 12 de octubre de 1943, en Zúrich) y el primer entrenador suizo en dirigir al equipo nacional desde 1989.
En su juventud brillaba en el centro del campo del FC Zurich, donde pasó casi toda su carrera, sin olvidar un período de apenas dos meses con el rival de la misma ciudad, el Grasshoppers.
Entre 1962 y 1977 ganó seis veces el título de liga y cinco el de la Copa suiza. Además, fue el armador del juego helvético en 63 juegos como internacional, incluidos dos en el Mundial 1966.
Antes de dirigir al equipo mayor, ya había triunfado con la Sub-21. En el 2004 la clasificó a la Eurocopa de Portugal y en el 2005 al Mundial de Alemania.
Su estrategia es hallar el éxito con valores motivados, dispuestos a formar una unidad entre ellos. "Tienen que ser 11 amigos", dijo. Esta vez postuló a varios jóvenes y nunca dudó en separar a los veteranos que ponían en peligro esta armonía.
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Asumió Suiza en el 2001, en lugar del argentino Enzo Trossero.
Jakob Kuhn
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