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A semejanza de Senegal en el 2002, los elefantes de Costa de Marfil serán una de las grandes atractivos en la próxima edición de la Copa Mundial del 2006. Su mejor jugador es el peligrosísimo Didier Drogba, autor de nueve goles durante el Premundial.
AP
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Costa de Marfil debuta en Mundiales
La nueva potencia africana
- Eliminó a Egipto y a Camerún, y está llamado a ser la gran revelación del Mundial alemán; allí anhelan llegar hasta los cuartos de final
- Pero opciones de ganar el pase a los octavos, frente a Argentina, Holanda y Serbia, se le reducen por ser un debutante
Rodrigo Calvo C.
rcalvo@nacion.com
El adiós prematuro del asistente técnico de Costa de Marfil, Mama Ouattara, entristeció al equipo liderado por el astro y capitán Didier Drogba, en las primeras fechas de la eliminatoria africana en el 2004.
Ouattara había fallecido en plena sesión de entrenamiento y los jugadores se hicieron la promesa de honrar su memoria, con la obtención el año pasado del boleto de clasificación al Mundial de Alemania.
Los elefantes, como se conoce al equipo marfileño, fueron capaces de dejar en el camino a Camerún, uno de los grandes de África, y a Egipto, el último campeón continental. Y eso que habían perdido los dos partidos ante los leones indomables de Samuel Eto'o.
Pero, finalmente, consiguieron el pasaporte a la gran cita del futbol en el 2006 gracias a un milagro: un penal fallado por el camerunés Pierre Wome, en el último minuto del juego contra Egipto.
Ya habían sido campeones del continente negro, en 1992, pero nunca habían alcanzado una fase final de una Copa del Mundo.
Sueño. Igual que Senegal en el Mundial 2002, en Japón y Corea del Sur, Costa de Marfil será, en junio próximo, una de las grandes atracciones del Mundial 2006.
Los elefantes quieren repetir dos hazañas contemporáneas: los cuartos de final de Camerún en Italia 90 y de Senegal en el 2002. Sin embargo, cayeron en el "grupo imposible", "el de la muerte", cuyo pase a los octavos de final será muy difícil en el bloque C ante Argentina, Holanda y Serbia y Montenegro.
La razón es que pueden pagar caro su debut en una gran competición internacional. Al equipo del entrenador francés, Henri Michel, le falta talento en el centro del campo y más concentración en la defensa.
Sin embargo, Costa de Marfil acumuló confianza en la última Copa Africana de Naciones, disputada en Egipto -alcanzó el subcampeonato-, y mostró mayor cohesión colectiva de cara al reto mundialista.
Incluso fue el único de los cinco conjuntos africanos mundialistas que demostró estar a la altura de las expectativas, pues Togo, Angola, Ghana y Túnez dejaron el campeonato llenos de dudas.
"Se trata de un equipo con jugadores cuya potencia reside en el juego ofensivo y actúan en renombrados clubes europeos. En su mayoría son aún jóvenes con gran capacidad de superación. Los resultados no son casualidad, no somos flor de un día", afirmó Michel en FIFA Magazine.
Costa de Marfil, en resumen, se vislumbra como la nueva Nigeria, Camerún y Senegal de los Mundiales de futbol, pese al grupo complicado que le tocó en esta copa.
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Costa de Marfil es debutante. Arriba: Arouna Koné, Barry Copa Boubacar, Yaya Touré, Marc-André Zoro, Abdoulaye Meité y Abib Kolo-Touré. Abajo: Aruna Dindane, Didier Zokora, Didier Drogba, Arthur Boka y Gilles Yapi-Yapo.
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La fuerza de los elefantes se ubica en su ofensiva Los marfileños basan su éxito en una excepcional generación de futbolistas, liderada por su astro Drogba
La estructura sobre la que se sostiene el seleccionado de los elefantes de Costa de Marfil goza de gran calidad y de un amplio recorrido internacional en sus clubes europeos.
La mayoría de sus miembros proviene de una excepcional generación de jugadores, quienes están llamados a ser la gran esperanza del continente negro durante el Mundial de Alemania 2006.
El histórico boleto a su primer Mundial se lo deben al grupo que se formó en la Academia del francés Jean-Marc Guillou. De esa promoción destacan, entre otros, Aruna Dindane, Abib Kolo-Touré -central del Arsenal inglés-, Didier Zokora, Arthur Boka, Blaise Kouassi y el arquero Barry Copa Boubacar.
También cuenta con otro Touré, Gneri Yaya, potente volante del Olympiakos de Grecia, y con Christian Manfredini, otro medio de la Lazio italiana.
Manfredini nació hace 30 años, pero vivió siempre en Italia, país donde fue adoptado a los cinco años. En el pasado había rechazado actuar con los conocidos elefantes.
Después de jugar y progresar juntos por 12 años, a partir de 1994, los futbolistas formados por Guillou alcanzaron la madurez necesaria en Europa y darán lo mejor de ellos mismos en tierra germana.
Si a ellos se les añade Didier Drogba, goleador estrella del Chelsea de Inglaterra y el mejor futbolista que ha dado Costa de Marfil en su historia, será más fácil comprender el buen éxito de esta selección.
Ataque. En su línea ofensiva, Costa de Marfil posee gol en abundancia. A Drogba lo acompañan Aruna Dindane, del Lens galo; Arouna Koné, del PSV Eindhoven holandés; el veloz Bakari Baky Koné, del Niza francés; o Bonaventure Kalou, goleador del París Saint Germain.
También sobresalen figuras como Ibrahima Bakayoko, del Osasuna de España; Abdelkader Keita, del Lille; y Kandia Traoré, de Le Havre, los dos últimos de Francia.
En el caso de Drogba, se trata de un jugador muy completo, que se desenvuelve tanto como centro delantero como jugando en posiciones más retrasadas, lo que supone una amenaza para cualquier zaga.
Junto a Samuel Eto'o (Camerún), este buen goleador forma parte de la aristocracia de los atacantes africanos. Es alto (1,88 metros), veloz, habilidoso y muy potente.
El exjugador del Olympique de Marsella y que pasó al Chelsea por $45 millones, sabe cómo dirigir a los suyos mejor que nadie, gracias a su carácter y liderazgo. "Queremos lograr algo en Alemania 2006 que la gente recuerde durante mucho tiempo", dijo en FIFA Magazine.
Junto a Drogba suele jugar su socio ideal, Aruna Dindane, quien es rápido y goza de amplia experiencia en la Liga de Bélgica, ya que militó varios años con Anderlecht.
Cada uno de ellos conforma un equipo con gran talento, que tiene al frente a un director técnico de mucha espuela como Henri Michel, un francés que logró meterse en el Mundial 2006 con su cuarta selección diferente desde México 86.
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Líder de la zaga
Abib Kolo-Touré, del Arsenal inglés, juega rol relevante en el sector defensivo de su país.
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Henri Michel. Posee un enorme historial como jugador y técnico.
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Michel dirigirá en su cuarto Mundial
Henri Michel es un director técnico de mucha experiencia que, en Alemania 2006, tendrá la ocasión de disputar su cuarta Copa del Mundo en el banquillo.
Cada una de las copas anteriores las cumplió el francés con un país diferente: Francia, en México 86; Camerún, en EE. UU. 94; y Marruecos, en Francia 98.
Su mayor alegría se presentó hace 20 años, cuando llevó a los galos al tercer lugar en 1986. Sus pupilos, encabezados entonces por exastro Michel Platini, exhibieron un futbol agradable.
Igualmente condujo a Francia a apoderarse de su primera y única medalla de oro en el futbol olímpico, en Los Ángeles 1984.
 También dirigió al París Saint Germain (Francia), Aris (Grecia), Al Nasr (Arabia Saudí), Emiratos Árabes, Túnez y Raja Casablanca (Marruecos), con el que obtuvo la prestigiosa Copa Africana 2003 de clubes.
A sus 58 años (nació el 20 de octubre de 1947) será el responsable de Costa de Marfil en el Mundial 2006. El cargo lo asumió el 11 de marzo del 2004, en reemplazo de Robert Nouzaret.
Pese a que su gestión ha sido cuestionada en ese país, ya logró la meta de clasificarlo por primera vez a un Mundial y recién lo llevó hasta el subtítulo de naciones de África en Egipto.
En su juventud fue un volante carismático con el Aix y el Nantes, entre 1964 y 1982. Y cumplió 58 juegos de clase A con Francia, incluido los que hizo en el Mundial de Argentina 1978. |