Foto Principal: 1238677
1 Las calles cerca al estadio se vieron llenas de los alegres aficionados que se identificaron de muchas formas.
Garrett Britton
Clásico encendió aficionados

La gran fiesta se vivió en la gradería y también en la calle

  • Efectivo control de la Policía impidió hechos de violencia cerca del estadio
  • Música, comida y bebidas sobraron en la celebración del cierre del Clausura

    Johan Umaña
    jumana@nacion.com

Fue la fiesta del futbol nacional y se celebró con mucha seguridad.

Un efectivo cuerpo policial destacado en un perímetro de cien metros alrededor del estadio Ricardo Saprissa no permitió que se acercaran personas sin su respectiva entrada en mano.

Sin embargo, el ardor de las barras y algunos aficionados más emocionados, pusieron el lunar en el orden y la seguridad cuando una piedra impactó el autobús en el que viajaba el equipo de la Liga Deportiva Alajuelense.

Esto no llegó a más gracias a la rápida acción de la Fuerza Pública. No hubo lesionados en el incidente, según confirmaron funcionarios de la Liga.

Foto Flotante: 1238722
2 Los cánticos de la Ultra morada no cesaron en la gradería, durante los noventa minutos de la final anoche.
Eddy Rojas

Lejos de esto, al otro lado de la calle, los aficionados saprissistas dejaron entrever sus ánimos optimistas desde antes que rodara el balón, con cánticos y celebraciones anticipadas al resultado.

Las banderas inundaron la calle y muchos se estacionaron a comer o tomar algo en su camino al reducto morado.

En la Cueva. Dentro del inmueble tibaseño, la alegría no era menos y como suele pasar en la Cueva del Monstruo, cuando los locales tienen un juego importante; la bulla y los símbolos de apoyo a su equipo sobraron en cualquier dirección en que se fijara la vista.

La única imagen rompía el festejo fue la mancha rojinegra que se alojó en la parte norte de sombra, donde fue ubicada la barra alajuelense para mantener el orden.

Foto Flotante: 1238726
3Sin miedo ni preocupaciones, estas aficionadas cantaron las emociones que encendieron la Cueva.
Garrett Britton

El "sale campeón, sale campeón" cantado a coro, los fuegos artificiales, cientos de globos y otro tanto de serpentinas lanzadas por la Ultra morada acompañaron la salida del Saprissa a la gramilla.

Para los futbolistas manudos no faltaron los improperios, pero también muchas voces de apoyo.

La final del Clausura tuvo sus idas y venidas dentro de la cancha, pero en las graderías, las porras y la emoción fueron constantes.

Ni qué decir del ensordecedor ruido que aparecía cada vez que caía una anotación de los locales y el silencio de ultratumba cuando lo hicieron los visitantes.

Clásica fiesta, aplausos para los momentos altos y en los cambios de jugadores y abucheos en las equivocaciones acompañaron a los más de 17.000 aficionados.

Al final del cotejo, el mar morado y blanco volvió a inundar las transitadas calles de Tibás.

 
© LA NACION S.A. 2006. Puesta en línea y diseño: Pedro Abreu. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com