Nota:

Vinculantes. Casi la mitad de las personas que presentan cuadros asmáticos han padecido o padecen de rinitis alérgica.
Foto: Jorge Castillo / La Nación

Alergias y problemas respiratorios pueden prevenirse desde edades tempranas
 

Enemigos de su salud

La rinitis alérgica y el asma coexisten con regularidad. Esté atento a sus síntomas

Gloriana Gómez
ggomez@nacion.com

Un estornudo, seguido de otro y otro, pueden ser la primer señal, o bien, la congestión nasal constante, los ojos llorosos, y los picores en la nariz, la garganta y los oídos.

Todos ellos no son más ni menos, que los síntomas de lo que se conoce como rinitis alérgica, o “fiebre del heno”, un mal que afecta a 40 millones de personas en los Estados Unidos y a un 30 por ciento de la población infantil de nuestro país.

Según explicó el doctor Manuel Soto, jefe de Neumología del Hospital Nacional de Niños, la rinitis es una inflamación de las cavidades nasales que ocurre cuando se respira algo a lo que se es alérgico, es decir, alergenos (hongos, polen, polvo, etc.) que pueden encontrarse dentro como fuera de la casa.

“ Los cambios bruscos de temperatura, el humo del cigarro, los ácaros, la polución ambiental, los olores fuertes, alimentos que contienen colorantes y hasta algunos medicamentos, son factores desencadenantes del problema”, dijo.

Soto agregó que la rinitis está asociada fuertemente con el asma, la cual tiene una base hereditaria. “En el 80 por ciento de los casos, se presenta antes de los 16 años”.

Según el estudio Internacional de Asma y Alergias en la Niñez (ISAAC, por sus siglas en inglés), la prevalencia de la rinitis es del 36.9% en niños de 6 y 7 años; y del 39,6% en adolescentes de 13 y 14 años. Además, casi en la mitad de los casos investigados, los niños con asma padecieron previamente de rinitis alérgica.

A diferencia de los síntomas del resfriado común, los síntomas de la rinitis alérgica pueden durar más de ocho días. El problema, apunta la doctora Wing Chin, del hospital Clínica Bíblica, es que la mayoría de personas –a menos de que presenten cuadros severos– aprenden a tolerar y convivir con sus síntomas (moqueo, estornudos, ardor en los ojos, etc.), lo que es un error.

“ La rinitis, al igual que el asma, son enfermedades subdiagnosticadas. Muchos de quienes la padecen, pasan tomando antihistamínicos, antigripales, descongestionantes y otros productos que se adquieren con facilidad y a bajo costo; pero no siguen un tratamiento dado por un alergólogo o inmunólogo”, añadió.

Asma. Las reacciones alérgicas de la mucosa nasal pueden empeorar los procesos inflamatorios de las vías respiratorias inferiores, provocando el asma. Según Soto, casi la mitad de las personas con asma han padecido o padecen de rinitis alérgica.

De hecho, agrega la doctora Chin, de 20 a 40 pacientes con rinitis tienen asma, y de 30 a 50 pacientes asmáticos, tienen rinitis. “De ahí que en muchos casos, ambas enfermedades suelen ir acompañadas, y su manejo más importante es el de la prevención”, asegura.

El Comité Ejecutivo de la Iniciativa Global para el Asma (GINA) advirtió que las personas con asma están frecuentemente expuestas a condiciones como aire contaminado, fumado, químicos y otros alérgenos que causan, provocan o exacerban la presencia del asma. Para el GINA, el control de esta enfermedad significa que no existan síntomas o que estos sean mínimos.

En ese sentido, Soto aclaró que ni el asma ni la rinitis se curan, pero sí pueden desaparecer. “Si aparecen nuevamente es porque se bajó la guardia en factores desencadenantes de la enfermedad”, acotó.

¿ Que opciones de tratamiento existen entonces? Los antihistamínicos y sprays nasales pueden ayudar a controlar los síntomas al principio, pero pueden tener efectos secundarios desagradables en ciertos casos. De ahí que lo mejor es consultar al médico, quien indicará el medicamento o tratamiento más efectivo para cada caso (antihistamínicos, esteroides nasales o inyecciones contra la alergia). Aunque también se pueden hacer algunos cambios en la casa que podrán contribuir a mejorar los síntomas.

Prevención. Con la llegada de la estación lluviosa aumenta la humedad relativa y, por ende, el moho y los ácaros que desencadenan los cuadros de rinitis y asma.

Por estos meses, las lluvias también hacen que la gente tienda a aglomerarse en lugares cerrados y muy concurridos, lo que facilita la transmisión de patógenos (virus y bacterias) que igualmente inciden en la salud.

Los especialistas recomiendan utilizar aire acondicionado o un deshumidificador eléctrico (al menos 12 horas por día) para que no haya tanto polen y moho en la casa. “Es importante limpiar las habitaciones con trapo húmedo para no levantar el polvo y atomizar, pero preferiblemente con una mascarilla o un trapo húmedo en la nariz”, recomendó la doctora Chin
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Prácticos aliados
Los pacientes con alergia y asma pueden encontrar una serie de productos para sus necesidades:

1. Tratamiento de asma: Espaciadores para niños y niñas, nebulizadores, y mascarillas.

2. Control de alérgenos: Productos para limpieza de muebles y alfombras, tratamiento para animales, deshumidificadores, tratamiento del moho y medidores de humedad.

3. Ropa de cama: Cobertores para colchones antialérgicos, almohadas y detergentes.

4. Cuidado personal: Sistema de irrigación y humectación nasal, tratamiento para sangrados nasales, vaporizadores, calentadores, etc.

Fuente: Alergia & Asma, Hospital Cima. (www.alergiayasma.co.cr).

Causas y su control
Si usted o alguien de su familia está propenso a padecer rinitis alérgica, es importante que sepa controlar las causas:

1. Caspa animal: La forma más eficaz que tiene un individuo alérgico para combatir a estos alérgenos es evitar todo contacto con animales. Por eso, antes de comprar un perro o gato, se debería pasar un tiempo con algún amigo o familiar que tenga estos animales para ver si se es alérgico. Si ya se convive con el animal que produce alergia, lo ideal es intentar que algún otro (amigo o familiar) se responsabilice de cuidarlo.

2. Mohos de interiores: Son hongos que crecen en las áreas de la casa con mayor humedad, como e baños y sótano, los cuales deben limpiarse y ventilarse frecuentemente. Las alfombras con moho deben retirarse de la casa si hay una persona alérgica. No se recomienda utilizar alfombras directamente sobre suelos húmedos o de cemento.

3. El polen: Si es alérgico al polen lo mejor es que mantenga las ventanas cerradas durante la noche para evitar que el polen entre. Procure estar en interiores cuando la concentración polínica o la humedad sea elevada. No corte el césped ni esté cerca de este si está recién cortado.

4. Ácaros del polvo: Para reducirlos controle la humedad de la casa, misma que deberá estar por debajo del 50 por ciento. Puede utilizar un deshumidificador o aire acondicionado y fundas herméticas de plástico o tela especial antialérgenos. Aléjese de los peluches.

 

 



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