Este
atento. Hay vacunas como la del tétano que requieren de un
refuerzo cada cierto tiempo. Consulte a su médico. |
Un
asunto que no es solo de niños
Llegó la
hora de vacunarse
Los adultos deberían llevar
un control de sus vacunas luego de los 18 años
Marisol Castro
mcastro@nacion.com
Muchísimas personas hacen un gesto de espanto cuando se encuentran
de frente con una jeringa. Los adultos no están exentos de la
expresión de terror y, contrario al caso de los niños
que se vacunan casi por una norma, las personas mayores de 18 años
olvidan, ignoran y también evaden la vacunación. El hecho
de inyectar una sustancia dentro de la piel es tan fugaz como un par
de respiros y la inmunización contra enfermedades que son
muy peligrosas.
Una serie de padecimientos en adultos puede prevenirse mediante la
vacunación, por esta razón, todos, desde los adultos
jóvenes hasta las personas de la tercera edad deberían
pensar en esta opción.
Para el médico infectólogo Álvaro Avilés,
presidente de la Asociación Inmunológica de Costa Rica,
las vacunas cuentan con muchos detractores en la sociedad, hay poco
conocimiento de las nuevas vacunas y asegura que no existe una cultura
que sea consciente de la importancia de la inmunización. “La
gente cree que las vacunas son solo para los niños y por supuesto
que no es así”, explica.
El problema de la poca vacunación en personas se debe a muchos
factores. La ausencia de una tarjeta de vacunas en las que se registren
la fecha y el tipo de inmunización que se aplicó, hace
que muchas veces el adulto no lo recuerde. Otro factor es que hay vacunas
como la de la difteria-tétano cuya protección tiene cierto
periodo de efectividad y es necesario recibir dosis de refuerzo cada
diez años para permanecer seguro. O bien, existe el caso de
otras vacunas que es necesario actualizar cada año, como la
de la gripe.
En estos casos, Avilés expuso que lo más importante es
la conciencia que cada individuo debe tener del riesgo que corre de
padecer ciertas enfermedades. Enfatizó que se debe educar a
la población para que se vacune, si es del caso, por su propia
cuenta.
Protección al rebaño. La importancia de la vacunación
en el adulto es mucho más que el beneficio propio, que le exime
casi totalmente de sufrir la enfermedad. Se suma la ventaja de que
se protege a las personas que conviven alrededor. Especialmente quienes
son más susceptibles: los niños, los ancianos e incluso
las mujeres embarazadas. Por otra parte, cabe recordar que frente a
muchas de las enfermedades que se previenen con las vacunas, como es
el caso del sarampión, la rubéola o la poliomielitis,
la inmunización es la única vía, ya que no existe
un tratamiento eficaz cuando la enfermedad aparece.
Difícil cuantificar. El médico Daniel Salas explicó que
la vacunación en la población adulta es tan difícil
de manejar que incluso la cuantificación de la cobertura se
complica. Quienes tienen un control específico son los niños;
los adultos tienen un registro individualizado. Comentó que
los únicos datos en los que están incluidos adultos,
son aquellos que recibieron la vacuna contra la influenza.
Cabe destacar que el incremento de personas que viaja fuera del país,
también aumenta la exposición a otras enfermedades, frente
a las cuales existe la posibilidad de vacunarse.
| Protéjase |
Es muy posible
que usted ya haya sido vacunado desde niño contra ciertas enfermedades ya
que Costa Rica goza de un alto índice de inmunización
comparado con Centroamérica y el Caribe.
La edad que usted tenga es importante a la hora de pensar en
alguna vacuna, pero
también se debe contemplar su oficio y el sitio donde vive, ya que usted
podría ser población de riesgo.
Existen vacunas con fines preventivos y también con fines terapéuticos.
Acuda a su médico y consulte cuáles vacunas debería aplicarse.
Aquí podrá informarse de una serie de vacunas
con fines preventivos: Al nacimiento se aplica la vacuna contra
la tuberculina. Con aplicación nacional está inmunización
contra la difteria, tétano, tosferina, sarampión,
rubéola, paperas y polio. Recientemente también
se aplica contra la hepatitis. Asimismo hay métodos preventivos
para las bacterias de neumococo, meningococo, haemophilus, influenza,
rotavirus y cáncer de cuello de útero.
Fuente: Médico Álvaro Avilés, presidente de la Asociación
Inmunológica de Costa Rica.
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