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¡Cuidado con lo que comen! El grave problema está en el exceso de alimentos que consuman los niños Robert
E. Lee Una vez que los pequeños han entrado a clases, además de las carreras por las levantadas temprano y los ajetreos diarios de sus tareas escolares, los padres de familia también deben correr al supermercado a comprar las meriendas de sus hijos. Los especialistas en el tema concuerdan en que la alimentación influye en el rendimiento escolar del pequeño. “
El principal problema nutricional de los niños ha sido más
bien el exceso”, aseguran las nutricionistas Kathryn Von Saalfeld
y Rebeca Hernández. ¿Cómo
afectan estos problemas el rendimiento escolar de un niño? Un vacío que engorda. El grave problema es cuando los niños consumen lo que los expertos llaman “calorías vacías”. Así opina la nutricionista Maripaz Tormo, quien explica que muchos de estos alimentos no aportan ningún nutriente y los limita de que ingieran otros que sí puedan beneficiar su salud. Inclusive, advierte Tormo, un niño con papás hipertensos podría sufrir de esos mismos padecimientos a muy temprana edad si no se les enseña a comer desde pequeño. “Tanto la obesidad, como los problemas de colesterol y triglicerios desde edades tempranas, ponen en riesgo al pequeño de sufrir del corazón cuando sean adultos”, manifestó Tormo. Hay pruebas. Estudios realizados en Estados Unidos advierten que la alimentación en los pequeños está muy lejos de lo que debería ser ideal. Así lo señalaron Von Saalfeld y Hernández, para quienes muchos de los niños en nuestro país sí llenan sus requerimientos de energía (y algunos los sobrepasan), sin que consuman lo recomendado de frutas, vegetales, granos enteros y lácteos. Sin embargo,
agregan, sobrepasan el consumo de harinas refinadas y azúcares, lo
que sugiere que pueden estar deficientes en vitaminas y minerales. Asimismo, estudios posteriores han encontrado que la deficiencia de hierro y ácido fólico también es común. Muchos cuidado porque la deficiencia en alguna de estas vitaminas o minerales pueden provocar en los niños una disminución en la capacidad de atención y concentración, lo cual se traduce en un bajo rendimiento escolar y capacidad de aprendizaje. También pueden disminuir sus niveles de actividad y sufrir de una fatiga constante.
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