Nota:

La enseñanza debe aprovechar las aptitudes de las personas
 
Educar de la mano del niño

La enseñanza y el estilo de enseñanza influyen mucho en el aprendizaje de su hijo

Marisol Castro
mcastro@nacion.com

Los intereses y actitudes que su niño demuestra desde que es pequeño son valiosas muestras de sus afinidades y le podrían servir como base a sus padres para elegir un centro de enseñanza.

Si usted como padre de familia está buscando una escuela para su hijo, sería oportuno que contemple un centro educativo donde el pequeño se sienta a gusto y cuyos métodos de enseñanza se acoplen a su modo de aprender.

Elena Calderón, educadora y psicopedagoga de Enfoque a la Familia, explicó que “los seres humanos somos inteligentes porque tenemos habilidades en distintas áreas. La inteligencia se demuestra en muchos ámbitos. Desde los casos en que los niños aman mucho a los animales y a la naturaleza, que son hábiles para contar cuentos o poesía hasta los que son buenos en matemática o español”.

Señaló que hoy, contrario a lo que ocurría en el pasado, la mayoría de las escuelas en el sector privado buscan darle importancia al niño como ser integral, que le gusta cantar y escuchar música. Que es empático y tener buenas relaciones con los demás.

Al elegir. Es importante que antes de escoger una escuela para su niño valore el factor emocional y el acople que el pequeño pueda tener.

Las referencias que se tengan de la escuela son muy valiosas, y cabe destacar que los padres no pueden basarse tan solo en la escuela como una tradición familiar. “Hay que estar pendientes y atender las necesidades de los hijos y cerciorarse de que la escuela donde estudian debe ser una prioridad”, apunto la psicopedagoga Calderón.

Los expertos recomiendan valorar si al niño le gustan los deportes, si es afín con los programas artísticos, con la ciencia o la naturaleza, entre otras ramas. A partir de esos puntos, busque los programas con que cuentan las escuelas. Una infancia en la que el niño explote sus habilidades repercutirá positivamente en su futuro, le ayudará a definir sus preferencias para su vida adulta.

Otro punto que los padres tienen que tener claro es cuál es la demanda a nivel académico que tiene la escuela. De acuerdo a la madurez del niño, este podrá adaptarse a sistemas muy academicistas y estrictos o a niveles más suaves que vayan avanzando de acuerdo a la madurez del niño. Calderón comentó que en muchos casos matricular al niño en un sistema educativo muy intenso, puede causarle problemas a nivel emocional que son innecesarios. “En muchas ocasiones el niño no tiene la madurez para aprender a leer o escribir antes de lo normal, como lo promueven algunos programas educativos de instituciones privadas. Los estudiantes que no logran acoplarse a este ritmo se sentirá en desventaja”.

La educadora y también psicopedagoga del Colegio Humboldt, Rebeca Villalobos, explicó que aunque la evaluación psicopedagógica no sea un requisito para ingresar a un centro educativo, sí aporta información importante y pertinente para el docente sobre quién será su nuevo alumno. Elena Calderón destacó que este examen ayudará a conocer fortaleces y debilidades y lo más valioso es encontrar un centro que cautive y llame la atención del niño para que sea divertido

Los expertos coinciden en que no existe un estilo de aprendizaje idóneo; los niños muestran afinidades y hay que contemplarlas. La enseñanza se refleja en la forma en que responden al ambiente, a los estímulos sociales, emocionales y físicos y, es la escuela y la familia, quienes lo forjan.

A preguntar


Antes de tomar una decisión, los padres deben hacer una serie de preguntas a los representantes de la institución. Preste atención:

¿Quiere dar a sus hijos una educación laica o religiosa? Si los padres eligen dar a sus hijos formación religiosa deben valorar si desean que la reciban dentro del colegio, como actividad extracurricular o fuera de la institución.

¿Tienen departamento de psicología? Pregunte qué funciones ejerce este departamento. Esto es una ventana que les permitirá detectar cómo se percibe realmente a los alumnos y cuán importantes son sus necesidades para la institución educativa. Si no tienen psicólogos pregúntese ¿Por qué? Probablemente no se le dé la suficiente importancia a los alumnos como seres bio-sico-sociales sino solamente a la parte academicista.

¿Cuántos alumnos hay en cada grupo? Lo recomendable es que no supere los 25 alumnos por aula. Este es el número promedio para promover una adecuada atención individual profesor-alumno.

¿Cómo se disciplina a los alumnos? Esto es un indicador que revela si la institución es rígida o flexible y deja claras las pautas de convivencia que enseñan.

¿Cómo actúa el colegio cuando un alumno presenta dificultades de aprendizaje? ¿Cuentan con apoyo especial? ¿Cómo se aplican las adecuaciones curriculares? Este tema es de suma importancia dado que nunca se sabe qué necesidades especiales tendrán los hijos en su paso por la escuela.

Fuente: Gina Corrales, psicóloga y psicopedagoga del Colegio Humboldt.

Es clave


Antes de matricular a sus hijos en una escuela es necesario entrevistar a los encargados de la dirección, del área técnica o del departamento de orientación.
Lo primero por consultar es el programa de estudios que maneja la escuela. Averigüe cuáles lenguas extranjeras imparten, que nivel logran los estudiantes y a partir de qué momento empiezan a recibirlas.

Es oportuno que pregunte si los programas adicionales poseen algún deporte, arte, ciencia, talleres de expresión o de matemática. Recuerde que de esta forma podrá ir reforzando las habilidades y el niño se sentirá a gusto en la institución.

Otro aspecto clave es consultar si esa institución tiene relación con la comunidad y si fomentan programas como el de plantar árboles. Así los niños desarrollan la cualidad del servicio hacia los demás.

Infórmese sobre la forma de evaluación del aprendizaje, si el sistema es academicista o de un método más abierto.

Fuente: Elena Calderón, educadora y psicopedagoga de Enfoque a la Familia.



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