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Los
procesos de matrícula A esta altura del año muchos padres comienzan a buscar escuela para sus hijos Cynthia
Briceño Esta tarea no siempre es fácil, ya que por lo general no cuentan con la información que necesitan para tomar la decisión. Adicionalmente los períodos de matrícula suelen ser cortos, y los cupos escasos en las escuelas, públicas y privadas. Es por eso consultamos con varios profesionales responsables del proceso de matrícula de tres diferentes escuelas para que sean ellos quienes aconsejen a los padres de familia sobre cómo enfrentarse al proceso de inscripción. Antes de iniciar con las recomendaciones, hay que tener presente que si bien el papeleo y documentación que se solicita es el mismo en la mayoría de las escuelas, hay otros centros educativos que además de esto, realizan entrevistas personales y pruebas de admisión que el padre de familia debe considerar. Tal es el caso del Saint
Anthony School, para quien, las pruebas que se realizan a los
estudiantes tienen como objetivo conocer
el nivel
social y académico con que llega el nuevo estudiante. “ Los niños de kínder y prekínder hacen una prueba de un día, que consiste en observar su parte social, básicamente, así como sus destrezas; mientras que en preparatorio se les realiza una prueba extensa, de tres días, en donde los invitamos a participar de las clases para ver su incorporación al grupo y su nivel de conocimiento” , dijo. En grados superiores, las pruebas de matrícula comprenden temas más específicos, orientados a profundizar en el nivel académico del estudiante. Otras escuelas, por el contrario, no realizan pruebas de matrícula, por considerar que cada estudiante es único y que su proceso inicia desde sus propios saberes. Esta es la filosofía del Santa Cecilia School. Pedro Sánchez, director de la escuela, explica que la disposición de no realizar pruebas obedece a que su método de estudio está basado en la libertad e individualidad de los conocimientos del estudiante. “ Adecuamos el proceso de aprendizaje a las necesidades de cada uno, potenciando sus saberes, de manera que cada estudiante construya y reconstruya el conocimiento”, explicó. En otro idiomas. Cuando la enseñanza que se imparte en el centro educativo además involucra una segunda o una tercera lengua, las pruebas de matrícula que se hacen para los niveles de primaria, buscan establecer el nivel de conocimiento en esta materia. El Colegio Humbold, por ejemplo, donde se imparte alemán e inglés a los estudiantes desde la primaria, realiza entrevistas y pruebas de observación, con el fin de establecer cuál es su conocimiento académico en materias básicas, pero además en otras lenguas como la alemana y la inglesa. Adicionalmente, comenta Blanca Ramírez, encargadas de relaciones públicas del colegio, se ofrece un programa especial de “reestructuración” para estudiantes que deseen ingresar al quinto grado en el colegio. “ El programa consiste en un curso anual gratuito de alemán, con el que se pretende que el pequeño nivele sus conocimientos del idioma y pueda continuar el proceso normal cuando ingrese a quinto grado con nosotros”, explicó. Para acceder a este curso, los niños deben inscribirse un año antes, es decir cuando estén cursando el cuarto grado, llenar una solicitud on line y presentar una certificación de notas correspondiente al tercer grado. Las fechas de matrícula al curso de reestructuración deben consultarse en el colegio. Gusto por aprender. Los procesos de matrícula son una invitación para padres y alumnos para que se decidan a iniciar el proceso de enseñanza del pequeño. Pasada esta formalidad, la preocupación de padres, niños y maestros debe ser incentivar el gusto por estudiar en el pequeño, y la buena adaptación de este con la escuela elegida. No hay que perder de vista que, durante sus primeros años, los niños desarrollan la mayor parte de sus experiencias de vida en el entorno familiar. Su principal actividad es compartir con padres, hermanos, primos y amigos cercanos y, por supuesto, jugar. Por el contrario, en el momento que ingresa a la escuela esta rutina de vida cambia y, de pronto, el pequeño se enfrenta a nuevas responsabilidades. La escuela
se convierte en un reto nuevo, y también en un nuevo
espacio de socialización en el que el niño pone
a prueba sus habilidades y destrezas. En este sentido, afirma Roberto Rodríguez, especialista en psicología educativa, es responsabilidad de padres y encargados preparar al pequeño para esta nueva experiencia. La labor del educador, enfatiza Rodríguez, es hacer florecer en el pequeño el gusto por aprender. “El maestro debe continuar con el proceso de estimulación del pequeño que iniciaron los padres, durante las clases así como asegurarse y valorar que el niño cumple con el perfil de destrezas de aprendizaje”
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