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una escuela afín a su hijo ¡No es un fracaso! Es una oportunidad para mejorar la educación de su hijo Elizabeth Solís
Vargas, Psicóloga clínica y psicopedagoga No siempre
se trata de que el niño o adolescente no puede ser
exitoso y que “debería” rendir en todas las áreas
exactamente igual que sus compañeros. Cada estudiante va marcando un ritmo individual de aprendizaje, con mayor o menor facilidad para seguir el paso que marca el grupo o nivel escolar en las diferentes asignaturas académicas. Una oportunidad. Muchos niños y jóvenes se sienten realmente frustrados por tener que dejar su escuela o colegio porque “no dieron la talla” que se esperaba. Sin embargo, es importante reconocer que muchas instituciones cuentan con limitaciones para atender la diversidad y las necesidades individuales en el aula escolar, ya que sus programas educativos muchas veces impresionan con un currículo exhaustivo, pero las estrategias metodológicas, el perfil de sus docentes, o bien, la misma filosofía institucional no ha tomado en cuenta al verdadero protagonista de la educación: el alumno. No podemos obviar que algunos niños presentan verdaderas dificultades en su aprendizaje, por lo que requieren de escuelas menos academicistas, así como de metodologías de aprendizaje más individualizadas, ya que, cuando se reúnen estas condiciones, su desempeño se favorece de manera significativa, su autoestima se ve fortalecida, así como su sentido de competencia y logro. Por otra parte, se da el caso de estudiantes que simplemente no se adaptan a un sistema educativo determinado porque sus fortalezas o talentos se inclinan hacia un área en particular: académica, científica, artística, deportiva, etc. Es así como sus intereses van a ir en dirección a sus habilidades. Algunos
problemas. También, existen niños muy inteligentes
pero que requieren de mayor supervisión, como es el caso de
muchos estudiantes hiperactivos, con dificultades de concentración
o impulsivos. En general, muchos estudiantes que presentan un claro diagnóstico de déficit atencional, requieren de adecuaciones curriculares no significativas para lograr “sacar su potencial”, ya que muchas veces su desempeño en el aula no coincide con sus potencialidades, de ahí la interrogante de padres y docentes: ¿qué pasa, yo sé que es inteligente, pero su trabajo en el aula no expresa lo que realmente sabe? Es entonces cuando algunos padres optan por una institución que les ofrezca grupos menos numerosos o la posibilidad de metodologías adecuadas para que se facilite la conducción y supervisión del docente, con el fin de lograr el mejor rendimiento de estos estudiantes.
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